miércoles, 1 de mayo de 2019

25 años sin Ayrton Senna: el día que sacudió toda la F1

Para muchos brasileños es el primer recuerdo que guardan en su memoria, otros directamente enterraron su afición por la Fórmula 1 para siempre, pero todos recuerdan qué hacían el 1 de mayo de 1994, el día que murió el último héroe nacional de Brasil, el día que murió Ayrton Senna.


"En este momento, la médica María Teresa Fiandri comunica a todos los periodistas de aquí, del hospital Maggiore de Bolonia, que Ayrton Senna da Silva ha muerto. Murió Ayrton Senna da Silva, una noticia que nunca nos gustaría dar", anunció el reportero Roberto Cabrini en la red Globo.
El corazón del triple campeón del mundo de Fórmula 1 dejó de latir a las 18:40 hora local de Italia (13:40 hora de Brasilia) y con él millones de brasileños enmudecieron, entre la incredulidad y la más absoluta tristeza. Ocurrió en la maldita curva de Tamburello del circuito Enzo y Dino Ferrari, de Imola, en la séptima vuelta de un Gran Premio de San Marino que nunca debió disputarse.

En los entrenamientos de ese viernes otro brasileño, Rubens Barrichello, sufrió un impresionante accidente (vídeo del accidente) y un día después murió el austríaco Roland Ratzemberger en un violento choque casi frontal contra la barrera de protección (imágenes del fatal impacto). El domingo, antes de ponerse al volante de su Williams FW16 Renault, Senna criticó duramente la pista, uniéndose a las voces que clamaban por la falta de seguridad de los pilotos.

El accidente que nunca debió ocurrir

El piloto de Sao Paulo salió desde la 'pole', pero la rotura de la barra de la dirección en un mismo punto en el que había sido soldada provocó que perdiera el control de su monoplaza a casi 300 kilómetros por hora y se estrellara contra un muro de protección. "¡Senna se golpeó fuerte!", exclamó el veterano periodista Galvao Bueno, en la retransmisión en directo de Globo. Eran las 14:13 hora local.



Senna, de 34 años, sólo comenzó a recibir atención médica sobre la pista dos minutos y medio después; y diecisiete más pasaron para ser trasladado al hospital en helicóptero, aunque ya era tarde. Con el impacto, una pieza de la suspensión delantera salió disparada como un proyectil contra su casco, provocándole lesiones mortales en el cerebro.


Bianca Senna, sobrina del piloto, se encarga ahora de mantener vivo su legado desde el Instituto Ayrton Senna, un sueño del mito brasileño que se hizo realidad tras su fallecimiento y que tiene como objetivo mejorar la educación pública de su país. "Fue más que un piloto; si sólo hubiera sido un piloto no se hubiera ganado el corazón de tantas personas en el mundo. Luchó mucho por conseguir lo que consiguió y no fue fácil. Las personas se identifican con eso, con esa batalla por conseguir sus objetivos", dice Bianca en una entrevista con EFE.

Cuando Ayrton ganó su primera corona mundial, en 1988, ella era una niña y reconoce que no seguía mucho las carreras de su tío, "solo la salida porque sabía que iba a ganar". La imagen que guarda de él dista mucho de la del piloto al límite que se veía sobre la pista: "Era muy diferente, muy cariñoso, muy bromista, muy amoroso y muy querido".

El 1 de mayo de 1994, Bianca estaba en casa de una amiga, comenzó a ver la carrera y cuando ocurrió el accidente se fue para la casa "para ver lo que estaba pasando y ahí fue cuando se confirmó" su fallecimiento.

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Todo un país en shock

La noticia fue un auténtico shock para el país. "Accidente mata a Ayrton Senna", publicaba el diario Folha de Sao Paulo en su portada. "Brasil pierde a Senna", titulaba O GloboO Estado de Sao Paulo fue más incisivo: "Muerte de Senna sacude el país y causa indignación con seguridad en F1". Incluso una estudiante de 16 años se suicidó días después en su casa en la ciudad de Curitiba, en el sur de país, para "encontrarse" con el fallecido piloto.
Pero la muerte de Senna también unió a un país en torno a su figura. En el fútbol, las irreconciliables aficiones del Flamengo y Vasco da Gama se hermanaron ese domingo en el Maracaná de Río de Janeiro para cantar juntos "¡Olé, olé, olé, olá, Senna, Senna!". El Gobierno del entonces presidente Itamar Franco (1992-1994) decretó tres días de luto, mientras algunos de sus ministros, sociólogos y periodistas trataban de explicar el "vacío social" que dejaba Senna.

El día después fue un gran velatorio en todo Brasil. Banderas negras colgaban en las ventanas, el silencio era reinante y aficionados se congregaban frente a la casa de la familia de Senna, en Sao Paulo. Sus restos mortales llegaron el miércoles siguiente al aeropuerto de Guarulhos envuelto en una bandera de Brasil, fueron recibidos con honores militares dignos de un jefe de Estado, y velados en la Asamblea Legislativa de Sao Paulo.
En silencio, más de un millón personas se despidieron del último héroe nacional formando una caravana histórica que retrasó por dos horas el funeral, al que no faltaron grandes iconos como el francés Alain Prost, el inglés Nigel Mansell y el alemán Michael Schumacher, tres de sus máximos rivales en la pista.






Una de las pancartas más repetidas ese día fue: "Senna está vivo". O la misma selección canarinha, cuando ganó el mundial de fútbol del 1994 disputado en los Estados Unidos de América tras derrotar en la final a Italia en la tanda de penaltis, sacaron esta pancarta para recordar al malogrado astro brasileño:

Senna... ¡Aceleramos juntos! ¡El tetracampeonato es nuestro!

Un cuarto de siglo después su mensaje y su legado continúan inspirando a un país que no olvida a su leyenda. Yo aún recuerdo lo que me dijo a mi padre al volver del colegio aquel 2 de mayo: "Ahora, Ayrton pilota para Dios en el cielo".


Texto: EFE Noticias
Vídeo: YouTube
Imágenes: Google Images/Gettyimages

sábado, 16 de marzo de 2019

¿Por qué es tan importante dormir?

Dormir es un gran placer, eso lo sabemos todos. Lo que no sabemos es que dormir bien también tiene efectos muy beneficiosos para nuestro organismo. Estos son los seis aspectos que los especialistas consideran más positivos para nuestra salud:

Incrementa la creatividad
Cuando el cerebro está descansado y la producción de hormonas está equilibrada, la memoria funciona a la perfección. Eso hace que la imaginación sea más potente y nosotros seamos más creativos.

Ayuda a perder peso
La falta de sueño hace que los adipocitos (células grasas) liberen menos leptina, la hormona supresora del apetito. El insomnio provoca que el estómago libere más grelina (la hormona del apetito). Ambas acciones hacen que el dormir poco se asocie a la obesidad.

Te hace estar más sano
Nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar con eficacia contra contra las toxinas y los gérmenes que de nos amenazan constantemente. Con un sistema inmunitario débil tenemos muchas menos posibilidades de superar con éxito las infecciones.

Mejora la memoria
Dormir fortalece las conexiones neuronales. Durante la fase REM del sueño, el hipocampo, el almacén de nuestra memoria, se restaura transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo. En la Universiad de Hafi (Israel) lo han corroborado con los resultados de un estudio que afirma que una siesta de 90 minutos a media tarde ayuda a fijar los recuerdos y la destreza.

Protege el corazón
Un reciente estudio publicado en el European Heart Journal afirma que los insomnes tienen tres veces más posibilidades de sufrir una insuficiencia cardíaca que los que duermen a pierna suelta. El insomnio aumenta los niveles en sangre de las hormonas del estrés, lo que aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Otros estudios también ligan el insomnio a tener el colesterol más alto.

Reduce la depresión
Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a ser mas felices y emocionalmente mas fuertes. La falta de sueño provoca, por el contrario, una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés.

Así que ya sabéis, lo mejor que podéis hacer para celebrar el día internacional del sueño es con un reconfortante y reparador sueño... 


martes, 5 de marzo de 2019

¿Por qué cae cada año la Semana Santa en una fecha distinta?

La fecha en la que se fija la celebración de la Semana Santa depende del cálculo de una fórmula establecida por el emperador romano Constantino el Grande, en el primer Concilio de Nicea, en el año 325 d.C.

Cualquiera puede, en virtud de esa fórmula, conocer con anticipación la fecha de la Pascua de cada año. En primer lugar, debemos hallar el equinoccio vernal o primer día de primavera en un calendario que incluya las fases lunares. Acto seguido, buscamos a que día le corresponde la primera luna llena después de la entrada de la primavera (normalmente está indicada en una esquina del calendario). La Semana Santa caerá justo el domingo siguiente. De hecho, hay que tener en cuenta que el principal día de la Semana Santa para los cristianos es el Domingo de Resurrección.

 
El motivo del por qué tiene que ser el domingo siguiente de la primera luna llena de la primavera tiene su origen en la Pascua judía, que se celebraba el 14 de Nisán. Con eso conmemoraban la salida de Egipto, que es lo mismo que hizo Jesucristo con sus doce apóstoles en la Última Cena. El calendario judío era lunar y el 14 de Nisán siempre era la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

De acuerdo con esta regla, la fecha más tardía posible para Semana Santa sería el domingo 25 de abril (la próxima vez que caiga en esta fecha será en el año 2038), mientras que la fecha más temprana sería el domingo 22 de marzo (la próxima en el año 2285). 

La mayoría de las veces, la Semana Santa cae durante la primera semana de abril y el papa Francisco dejó caer hace tiempo que, tal y como pasa con la Navidad, la Semana Santa debería ser en una semana fija y que no tenga tanto baile de fechas. ¿Veremos en el futuro una Semana Santa con un calendario fijo? La respuesta, próximamente...

lunes, 31 de diciembre de 2018

Desde JPC, FELIZ 2019

Para no faltar a la costumbre y como hago cada año, me gustaría desearos a todos que tengáis un fantástico año 2019 pleno de éxitos tanto en el plano personal como profesional.

Recordad los buenos momentos y las lecciones que hayáis aprendido a lo largo de este 2018 y haced que el 2019 sea el mejor año de vuestras vidas.
¡¡¡¡¡FELIZ 2019!!!!!

Segeda, el poblado que cambió nuestro calendario.

Hoy despedimos el año con vosotros contando una historia la mar de curiosa. Cerca de la zaragozana localidad de Mara podemos encontrar los restos de lo que fue una de las más importantes ciudades de la tribu de los belos: Segeda.  De esos restos destaca lo que queda de sus muros, los cuales tienen una enorme importancia para el devenir histórico de buena parte del mundo occidental. Pero no por la singularidad de la propia construcción, sino por las consecuencias que conllevaron el simple hecho de ser levantados.

En el año 154 a.C., Segeda era, como he comentado, una de las ciudades más importantes de la tribu celtíbera de los belos, algo que nos constata el hecho de que tuviera la capacidad de acuñar su propia moneda. De hecho justo en ese momento estaba sufriendo un proceso de gran crecimiento, absorbiendo ya fuera de forma pacífica o por la fuerza a otros pequeños poblados de la zona, declarando así su intención de ser el núcleo dominante del valle del Jalón. Ante este crecimiento poblacional, la ciudad necesitaba expandirse y por tanto aumentar el perímetro de sus murallas para dar cabida a los nuevos espacios.

Pero aquí venía el problema. Ya durante la Primera Guerra Celtibérica (181-179 a.C.) las tropas romanas vencieron, no sin dificultades, a una coalición celtíbera para mantener la seguridad de la parte de Hispania que estaban ocupando desde hacía solo unas décadas. Tras la victoria, Roma impuso diversas condiciones, entre las cuales constaba la prohibición de que las tribus celtíberas pudieran levantar murallas en las nuevas ciudades.

Al tener conocimiento de este crecimiento de Segeda y de la nueva muralla, Roma manda enseguida a unos embajadores exigiendo la paralización inmediata de las obras, que desde su punto de vista contravenían lo pactado anteriormente. Sin embargo, los segedanos valoraban los tratados firmados con los romanos desde otro punto de vista. El pacto venía a decir que estaba prohibido amurallar nuevas ciudades, pero Segeda no era una nueva ciudad, sino una antigua que estaba creciendo y necesitaba ampliar sus límites. Además, parece ser que no esperaban la dura reacción por parte de Roma, que llegaría poco después. Segeda se negó a detener las obras, ante lo cual Roma consideró rotos los tratados de paz y declaró la guerra. Quizás pueda parecer desproporcionada tal acción al comparar el inmenso poder de Roma con respecto a la de un poblado de la Celtiberia, pero lo que desde luego el gobierno de la República no quería era dar ejemplo al resto de tribus celtíberas y que estas hicieran lo que les viniera en gana, pudiendo provocar un nuevo levantamiento.

Zona arqueológica de Segeda, Belmonte de Gracián, Zaragoza, España

El hecho es que la respuesta romana no tardó en llegar, y fue contundente. En lugar de ser enviado el pretor de la Hispania Citerior, una especie de cargo de gobernador provincial, se envió a la península a uno de los dos cónsules elegidos para ese año. Haciendo aquí un inciso,  durante la época de la República el cargo de gobierno más importante era el consulado, para el cual cada año eran elegidos dos ciudadanos, que tenían potestad de legislar además de dirigir las legiones. Es decir, que el hecho de que Segeda no respetara el tratado alcanzado anteriormente era visto realmente como una seria amenaza, visto que fue el cónsul Fulvio Nobilior el enviado junto a sus legiones en lugar del pretor de turno.

Pero aquí se planteó otro problema. Hasta apenas unas décadas antes, los dominios de Roma apenas salían de la península itálica, lo que permitía seguir el modelo tradicional de guerra, el cual consistía en luchar durante la primavera y el verano mientras que a finales de este los legionarios, que no eran soldados profesionales sino ciudadanos con tierras, regresaban a sus casas para recoger la cosecha. Esto no había presentado obstáculo alguno hasta entonces, pues las distancias a recorrer entre el frente de guerra y los hogares de los soldados eran aceptables. Pero con el comienzo de la expansión por el Mediterráneo esto ya sí que se convierte en un problema, pues rompía ese esquema tradicional de guerrear al aumentar la lejanía del campo de batalla. Y en el caso de Hispania este era un problema aún más grande, y esto lo motivaba el calendario romano tradicional.

Según este, el año comenzaba cuando eran elegidos los cónsules para ese año, es decir, en los idus de marzo, que caían el día 15. Pero claro, entre que los cónsules realizaban diversas ceremonias, se reclutaban las legiones, se armaban, se entrenaban, se preparaba el abastecimiento, embarcaban e iban a Hispania, se encontraban que llegaban al frente cuando prácticamente acababa el verano, perdiendo así la etapa más propicia para las campañas militares. De hecho, de ese comienzo del año en el mes de marzo nos siguen quedando recuerdos en la actualidad. Septiembre, noviembre o diciembre se llaman así porque por aquél entonces eran los meses séptimo, noveno y décimo del año, cosa que evidentemente ahora no concuerda.

La nueva guerra celtibérica iniciada por la rebeldía de Segeda provocó ese hándicap de fechas, y finalmente el senado romano decidió en el año 153 a.C. adelantar las elecciones al consulado y por tanto el comienzo del año romano a las kalendas de enero, es decir, al día 1 de enero, para así ganar tiempo y que las legiones llegaran a Hispania a comienzos del verano. Esto se mantuvo así y el calendario romano es el origen del calendario que los países occidentales han mantenido hasta nuestros días con diversas variaciones. Pero en esencia, la culpa de que las uvas nos las comamos la noche del 31 de diciembre al 1 de enero y no a mitad de marzo la tuvo un poblado celtíbero situado muy cerquita de la actual Calatayud.

Pero, ¿qué fue de esos rebeldes habitantes de Segeda? Bueno, por no alargarme, solo diré que el avance romano les pilló de sorpresa y con las nuevas murallas a medio hacer, así que decidieron abandonar su ciudad y refugiarse en la famosa Numancia, capital de los arévacos, la capital de otra de las tribus celtíberas. Juntos, y junto a otros pueblos, lucharon durante años, poniendo en jaque a las tropas de uno de los Estados más poderosos de la historia de la humanidad.

Fuente: blog de Historia de Aragón.
Imágenes: servicio de Google imágenes.