sábado, 1 de agosto de 2026

Vacaciones

Aunque a veces dan algunos quebraderos de cabeza y es difícil que todos los compañeros se pongan de acuerdo, las vacaciones son uno de esos derechos que endulzan la vida y consiguen que merezca la pena vivirla. Cuando vives en vacaciones constantes, ya sea por desempleo u otros motivos, no recuerdas esa sensación de alegría que adultos (y niños) experimentan el día antes del verano, las navidades o los puentes.

Sin embargo, no siempre estuvieron para nosotros. De hecho, hace no tanto ni siquiera existían los fines de semana. Estos, en un principio, no fueron el sábado y el domingo, sino domingo y lunes. Varias razones dieron lugar a que se estableciese así. Por un lado, la presión de los sindicatos, que ya enarbolaban lemas de legítimo derecho al descanso, influidos y envalentonados por las ideas de Marx y la Primera Internacional (celebrada precisamente en Londres en 1864). En segundo lugar, el afán de cultivar a la clase trabajadora por parte de los organismos religiosos e institucionales, ya que la mayoría de ellos por aquel entonces dedicaban su tiempo libre al vicio y al placer. Con el paso del tiempo los días se modificaron, y ciertamente Karl Marx tuvo mucho que ver en el hecho de que puedas disfrutar de dos días libres, pues instauró las ideas para avanzar hacia una sociedad cada vez más emancipada del trabajo. 

Pero, aunque los fines de semana son sin duda un oasis de placer tras cinco días de arduo esfuerzo físico o mental, no pueden compararse con unas buenas vacaciones. La palabra como tal deriva del latín 'vacans', participio del verbo vacare: ‘estar libre, desocupado, vacante’, es decir, como tales, surgieron en la Antigua Roma. Pero dejaron de ser un privilegio hace relativamente poco tiempo. En el siglo XVIII los aristócratas europeos solían viajar por el mundo, ya fuera para vivir aventuras o buscar fortuna en otros lugares, pero el resto de la sociedad no tenía este honor.

En el siglo XIX fue cuando, gracias a la revolución industrial, las clases menos pudientes pudieron comenzar a 'pellizcar' un poco de eso que había sido antes un privilegio: además de estipular tiempos de descanso para las personas, como antes señalábamos, también se democratizaron los viajes en ferrocarril pues se desarrolló durante la época, haciéndolos más accesibles. Porque, no nos engañemos, la concepción de las vacaciones actual implica viajar o desplazarse a otro lugar. 

¿Y las vacaciones pagadas? En Europa, países como Finlandia, Austria o Suecia ya contemplaban en los años 20 ese derecho en su legislación. En España, quizá por la convulsa situación de las primeras décadas del siglo XX, las cosas fueron un poco más complicadas: En España la Segunda República aprobó en 1931 la Ley del Contrato del Trabajo, y antes de terminar la Guerra Civil Franco dictó el Fuero del Trabajo, una de las siete Leyes Fundamentales del franquismo, a imitación de la Carta del Lavoro promulgada en Italia por Edmondo Rossoni. Las vacaciones pagadas no se generalizaron, sin embargo, en nuestro país hasta los años 60. 

Francia, un referente en lo que a vacaciones se refiere, instauró dos semanas de vacaciones pagadas en 1936, con el socialista León Blum como jefe del Gobierno. Las dos semanas pasaron a ser cuatro en 1968 y luego cinco con Miterrand en los 80. A día de hoy, varían mucho en función del país: en lugares como Austria (cinco o seis semanas), Francia (cinco semanas) o Alemania (24 días), en otros lugares como Hong Kong solo hay siete días, en Corea del Sur diez y en China ni siquiera se planta como algo obligatorio. En España son 30 días naturales. En algunos convenios se puntualiza el número de días laborables a 22.

 

En Japón, por poner otro ejemplo curioso, oficialmente son cinco semanas de vacaciones, debido al problema que sufre la sociedad con el 'karoshi' (literalmente, muerte por exceso de trabajo). Hace décadas que el país ha sufrido un aumento de la tasa de mortalidad de sus ciudadanos por complicaciones debido al exceso de trabajo, que se traducen en derrames cerebrales y ataques cardíacos. Uno de los casos más famosos fue el de un empleado de Toyota que realizó aproximadamente más de 80 horas extra al mes en promedio, en sus últimos dos meses de vida, y fue encontrado muerto en su piso por su hija. Para que los tribunales japoneses acrediten que el trabajador ha fallecido por 'karoshi', debe haber hecho un mínimo de 100 horas extra en el mes previo al "incidente".

Sin duda, son un derecho y un privilegio por partes igual, y no queda otra que disfrutarlas como se merecen, así que si has llegado hasta aquí, pásalo bien en tus próximas vacaciones.

miércoles, 22 de julio de 2026

La Extra

Aquellos que trabajan por cuenta ajena y perciben un salario mensual (si el correspondiente convenio al que están acogidos así lo indica) cuando llega el mes de junio y mediados de diciembre reciben una paga a la que se le conoce popularmente como ‘la extra’ (extra de verano o extra de Navidad).

El origen de estas pagas extras se remontan a la década de los años 40 del pasado siglo XX. En un momento en el que España intentaba a salir del bache económico que había supuesto la Guerra Civil, y a nivel global la Segunda Guerra Mundial, el gobierno del General Franco decidió compensar a los trabajadores por el encarecimiento del nivel de vida y la caída de salarios que habían sufrido. Para ello se ideó una gratificación extraordinaria que significaba la retribución de una semana de salario y que percibirían todos los trabajadores en diciembre de 1944.

 

El motivo era conmemorar la Natividad del Señor y ayudar así a los gastos extras que se generaban durante los días de esa Navidad.

Esta paga extraordinaria alcanzó tal popularidad, y era recibida con gran alegría por parte de los asalariados que, en 1947, desde el gobierno se pensó en realizar una segunda gratificación anual, pero esta vez como conmemoración a uno de los días grandes señalados en el calendario de la época: el Alzamiento Nacional o lo que venía a ser lo mismo, la paga del 18 de julio como se conoció a lo largo de las siguientes tres décadas.

Tras el fin de la dictadura franquista y con la llegada de la democracia, estas gratificaciones extraordinarias continuaron realizándose, pasando de ser la paga del 18 de julio a la extra de verano y la de la Natividad del Señor a la extra de Navidad.

Cabe destacar que esas pagas extras eran un añadido a las 12 retribuciones mensuales que percibía el trabajador, aunque actualmente son muchas las empresas que prorratean las extras entre las 12 mensualidades o incluso quien divide entre 14 el salario ofrecido al trabajador, por lo que esas dos pagas pierden el sentido de "extraordinarias"

miércoles, 1 de julio de 2026

La Canción del Verano

Si hay algo que año tras año no falta a su cita al empezar la época estival es la canción del verano, un tema musical de estribillos pegadizos y que suena a todas horas en todas las emisoras de radio, televisiones y chiringuitos que se precien.

¿Pero, cómo y cuándo surgió esta idea de la canción del verano? 

El concepto de canción del verano, tal y como lo conocemos actualmente, nació en Italia hace justo medio siglo, cuando en 1964 la Asociación Italiana de Fonografía decidió convocar un concurso con el que encontrar nuevos artistas que sacasen un disco y aprovechar las ventas, tal y como venía sucediendo en invierno con el prestigioso Festival de San Remo, el cual se celebraba en febrero y daba pingües beneficios a las discográficas gracias a las buenas ventas de discos singles (45 RPM).

El buen funcionamiento del concurso hizo que en años posteriores se fuese repitiendo este concepto de elegir la canción del verano, las cuales solían ser en su mayoría canciones pegadizas y que invitaban a bailar y disfrutar del verano.

El éxito propició que la idea traspasase fronteras hacia otros países y aterrizase en España en 1966, mismo año en el que nació el programa ‘Los 40 Principales’ en Radio Madrid. Muchos son los expertos que datan ese momento como la llegada del fenómeno de la canción de corte veraniego a nuestro país, aunque cabe destacar que algunos programas de otras emisoras como Radio Miramar, Radio Peninsular o Radio Juventud, ya lo habían puesto en práctica y ese mismo verano también escogieron sus propias canciones del verano.

De todos modos, sea cual fuere la primera canción, el artista que lleva y que llevará la corona como rey de la canción del verano por siempre es, sin lugar a dudas, Georgie Dann.

domingo, 21 de junio de 2026

Verano

Puntual al calendario, otro 21 de junio más vuelve a llegar el verano, una estación muy deseada por unos y a la que otros detestan porque no soportan o les gusta el calor. Llamamos verano a la estación más calurosa del año, pero en realidad, si nos ponemos un poco tiquismiquis, no debería ser del todo correcto llamarla de este modo, ya que debería ser conocida con el término de estío.

Antiguamente, el año estaba dividido en cinco estaciones y no en cuatro como tenemos actualmente. Al igual que ahora, la época  del año en la que las temperaturas comenzaban a descender correspondía al otoño, llegando después el invierno, en el que el tiempo era totalmente gélido.

Coincidiendo con el inicio del año (hay que recordar que, antiguamente, marzo era el primer mes del calendario), llegaba el periodo en el que comenzaba el buen tiempo, conocido igual que ahora como primavera (término compuesto por las palabras latinas prima -primera- y ver –periodo de calor suave o entrada del buen tiempo). A esta le seguía el verano, en el que las temperaturas eran un poco más cálidas, pero no asfixiantes. Podríamos decir que este periodo abarcaba parte del mes de mayo y prácticamente todo el mes de junio.

El término verano deriva del latín ver cuyo significado ya hemos indicado unas líneas más arriba,  por lo que nuestros antepasados no denominaban verano al periodo más caluroso del año, sino que el término utilizado para esos días de calor sofocante era estío (julio, agosto y primeros días de septiembre) y de ahí provienen otros términos como "época estival", "temporada estival", "tiempo estival"...

Por tanto, y siguiendo esta explicación, a lo que nosotros conocemos como verano deberíamos llamarlo estío.

Muchos son los expertos que apuntan a que las estaciones del año hubiesen tenido que quedar como primavera, estío, otoño e invierno, pero la generalización del término verano se impuso a la de estío, quizás por ser mucho más fácil a la hora de pronunciar. Sin embargo, en muchos lugares y lenguas, este término se conservó, tal y como sucede con el catalán, donde al verano se le llama estiu, en el francés como été o en italiano como estate… por poner unos ejemplos.

‘‘Pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo escusado; antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda: la primavera sigue al verano, el verano al estío, el estío al otoño, y el otoño al invierno, y el invierno a la primavera, y así torna a andarse el tiempo con esta rueda continua; sola la vida humana corre a su fin ligera más que el tiempo, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten.’’

lunes, 1 de junio de 2026

Bombón Helado

Christian K. Nelson, combinaba su empleo como maestro de escuela y una pequeña tienda de golosinas y helados que regentaba durante los meses de verano.

En 1920 se le plantó frente al mostrador un niño que tenía una importante duda: no sabía si comprarse un helado o una chocolatina. Solo llevaba dinero para una cosa, por lo que el dilema aun era más peliagudo. Esta incertidumbre del muchacho también despertó la curiosidad e ingenio del señor Nelson, el cual se puso a desarrollar un producto que pudiese ser cremoso como una barrita de chocolate y al mismo tiempo refrescante como un helado. A todo ello le añadiría un corazón de crema de vainilla helada.

 

Después de varias pruebas consiguió algo que se acercaba mucho a lo que pretendía y en 1921 comenzó a comercializarlo en su negocio con el nombre de I-Scream Bars (un juego de palabras, pues aunque literalmente significa  Yo Grito Barras, fonéticamente se lee igual que ice-cream bars, barras de helado). La prueba de fuego para el producto fue durante el Torneo Anual de los Bomberos de Iowa, donde los puso a la venta con gran acogida por parte de los asistentes. Pero se encontró con un problema con el que no contaba… Los empresarios lácteos y heladeros de la zona no veían con buenos ojos el nuevo invento y siete de ellos rechazaron el gestionar la comercialización, hasta que llegó al octavo empresario, Russell Stover. Este vio bien el producto ideado por Nelson y decidió asociarse a él. Una de las primeras cosas que hicieron fue cambiar el nombre al helado, pasando a llamarlo desde entonces Eskimo Pie (pastel esquimal); algunas crónicas dicen que el nuevo nombre fue idea de la señora Stover.

El 24 de enero de 1922 era patentado el producto y para mediados de ese mismo año las ventas del Eskimo Pie eran de un millón de unidades al día.