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domingo, 8 de noviembre de 2020

Pucherazo

En los pasados días, a raíz de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, hemos escuchado y leído en todos los medios y redes sociales que se repetía el término ‘pucherazo’, en relación a una posible alteración en los resultados del estado de Wisconsin tras el recuento de los votos que favorecía al candidato demócrata, Joe Biden.

Este término, cuya acepción en el diccionario de la RAE es: "Fraude electoral que consiste en alterar el resultado del escrutinio de votos", añadiendo que la expresión ‘Dar pucherazo’ (o ‘Dar un pucherazo’) significa "computar votos no emitidos en una elección".

 

Tanto el término como la expresión para hacer referencia a ese tipo de fraude, se originaron en el último cuarto del siglo XIX, tras la restauración de la monarquía borbónica y en la que los dos grandes partidos en España en aquella época (conservadores y liberales) pactaron irse turnando en el poder, sin dar posibilidad alguna de gobernar a otras formaciones políticas (moderados, progresistas y republicanos).

El rey Alfonso XII, en connivencia con los líderes del Partido Liberal y el Partido Conservador (Práxedes Mateo Sagasta y Antonio Cánovas del Castillo), iba disolviendo las Cortes cada cierto tiempo, acordado previamente entre ellos, y se convocaban unas nuevas elecciones, que eran manipuladas para que en el recuento de votos saliera ganador aquel candidato del otro partido que no estaba gobernando hasta ese momento y la siguiente vez a la inversa. Y así, una y otra vez durante las siguientes décadas.

Así pues, se tenía guardadas unas papeletas, del partido que debía ganar esas elecciones y en base a la cantidad que se necesitaban para la mayoría se extraían, en una especie de urna y muchos son quienes indican que semejante a un puchero u olla de cocina, surgiendo de ahí el término ‘pucherazo’.

martes, 3 de noviembre de 2020

¿Por qué las elecciones presidenciales de EE. UU. se celebran en martes?

Hoy, 3 de noviembre de 2020, millones de ciudadanos estadounidenses están llamados a acudir a las urnas, por la celebración de las elecciones presidenciales. El martes 3 de noviembre no es fruto de la casualidad, ni mucho menos es una fecha que fue elegida recientemente, sino que se estableció por norma legislativa hace 171 años cuándo debe caer exactamente la fecha de todas las elecciones (siempre y cuando no se modifique constitucionalmente en el futuro).

La elección de la fecha para ir a votar hoy en día nos podría resultar enrevesada e incluso ridícula, pero en su día tenía una explicación lógica.

Fue el 23 de enero de 1845 cuando se estableció la fecha en la que los electores deberían acudir a las urnas a elegir al nuevo presidente. Para ello, se tuvieron en cuenta una serie de factores y variables como por ejemplo la climatología y disponibilidad de los electores para poder desplazarse.

 

La mayoría de los norteamericanos en aquella época se dedicaba a la agricultura, por lo que había que descartar los meses comprendidos entre marzo y octubre, pues eran los de mayor actividad laboral (los que iban desde la siembra a la recolección). Desde mediados de diciembre hasta final de febrero quedaba descartado por motivos meteorológicos: era invierno y el traslado hasta las sedes del condado donde se emitían los votos sería dificultoso, además de que el frio provocaría que muchos electores se quedaran en sus casas en lugar de ir a votar.

De ahí que se decidiera que la mejor época para llevarse a cabo las elecciones era dentro de los primeros días del mes de noviembre, unos días en los que en la mayoría de los Estados Unidos las temperaturas todavía son suaves. Otro motivo era porque así también daría tiempo a que, trascurridas cuatro semanas que marcaba la ley y con escrutinio ya terminado, se pudieran reunir los representantes escogidos y éstos podrían decidir quién era el presidente electo que tomaría posesión el 4 de marzo (el 20 de enero desde 1937).

El siguiente paso era decidir qué día concreto (dentro de los primeros días de noviembre) sería el escogido para ir a votar. Teniendo en cuenta que para acudir a ejercer el voto eran muchos los ciudadanos que vivían en entornos rurales que necesitarían un día de ida y otro de vuelta, se empezó a descartar días no viables para ellos: el lunes no podía ser porque el domingo era día de culto religioso y por tanto no se podía salir de viaje. El miércoles era día de mercado en todas las poblaciones y por tanto ese día tampoco se salía de viaje, lo que provocaba que el jueves también quedase descartado. El viernes tampoco podía ser porque el viaje de regreso se hubiese tenido que realizar en sábado (también día de culto religioso, en una época en la que la devoción religiosa era lo más importante para los ciudadanos). Por tanto el único día viable que quedaba era el martes, pero no podía ser cualquier martes, ya que este no podía caer en día 1 de noviembre (día de Todos los Santos, fecha no festiva en EE. UU. ni de culto religioso, por lo que se respetaba el día para honrar a los difuntos pero se daba libertad para partir de viaje).

Así pues, de esta manera tan rebuscada, fue cómo se escogió el día en que debían caer las elecciones y que este fuera el martes posterior al primer lunes de noviembre.

martes, 27 de octubre de 2020

"Toque de queda"

Mucho se está hablando en los últimos días de la conveniencia o no conveniencia de aplicar medidas en algunos lugares en las que restringir la libre circulación de los ciudadanos a determinadas horas de la noche, con el fin de frenar los encuentros entre grupos de personas y evitar la rápida expansión del Sars-CoV2 en la llamada "segunda ola de la pandemia". Segunda o tercera o no sé cuál. Yo ya he perdido la cuenta.

 

Esas medidas restrictivas se están denominando como "toque de queda" y originalmente tenían una estrecha relación con prohibiciones o restricciones que se aplicaban en tiempos de guerra o bajo algún tipo de dictadura, además de por motivos de seguridad nacional debido a algún tipo de conflicto cívico-militar o sanitario, tal y como sucede en la situación actual.

La fórmula "toque de queda" proviene del mundo militar y etimológicamente hace referencia al aviso (toque) que se realizaba a la población para indicar cada día que comenzaba el periodo de prohibición de salir a la calle o restricciones de movimiento ciudadano. El término "toque" hace referencia al hecho de tocar una campana (como originalmente se anunciaba), aunque con el tiempo ese aviso se realizaba también con algún instrumento como un tambor o una corneta y, en tiempos más recientes, haciendo sonar una sirena. El vocablo "queda" proviene del latín ‘quiētus’, cuyo significado era ‘quietud’, ‘calma’, ‘silencio’ y hacía referencia al momento de serenidad y reposo que hay por las noches.

Curiosamente, al "toque de queda" se le denomina con otros términos en otros idiomas, encontrándonos que en inglés se dice ‘curfew’, siendo éste una variación del francés ‘couvre-feu’, cuyo significado literal era ‘cubrir el fuego’ y que provenía de la obligación impuesta en la Edad Media, de apagar todas las chimeneas, velas y candelabros a determinada hora de la noche y así evitar incendios nocturnos fortuitos en una época en la que prácticamente todas las viviendas estaban construidas de madera. Los italianos también hicieron su propia adaptación utilizando el término ‘coprifuoco’.

Para saber en qué momento del día se terminaba el toque de queda y, por tanto, ya se podía circular con libertad, se realizaba el conocido como ‘toque de diana’, denominado así porque era el aviso que se hacía al amanecer.

 

domingo, 11 de octubre de 2020

Esta NO es la primera vez que no hay Fiestas del Pilar

En 1918, otra epidemia, en aquella ocasión de gripe, la mal llamada "gripe española", también obligó a suspender los festejos zaragozanos.

Cuesta aceptarlo, pero no. Mañana, 12 de octubre de 2020, no habrá Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, columna de Zaragoza, de todo Aragón –dicen que, como todo ahora, habrá una ofrenda virtual–. Ni Ofrenda, ni pregón, ni Rosario de Cristal, ni cabezudos, ni grandes conciertos populares... hasta el bullicio de miles de peñistas –pilar de las fiestas– será silenciado por la pandemia del Sars-CoV2, que no da tregua ni a la devoción ni al sentir de todo un pueblo. Sencilla y lamentablemente, este año las fiestas –las "no fiestas", que, seguramente, renombraremos en las redes sociales como "los pilares del coronavirus"– han sido suspendidas para evitar las grandes aglomeraciones, propagadoras, aliadas fieles y devotas del coronavirus.

Pero esta no es la primera vez que los zaragozanos hacen frente a una situación similar: hasta que alcanza la memoria y las crónicas, es la segunda. Hace poco más de un siglo, en 1918, con una guerra mundial que daba sus últimos coletazos, la pandemia provocada por la mal llamada "gripe española" –que diezmó el planeta causando más de 50 millones de muertos (300 000 en España y unas 1000 en Zaragoza)– obligó al consistorio zaragozano, a instancias del Gobierno Civil, a suspender las Fiestas del Pilar. Primero, se pensó en retrasarlas al 20 de octubre; después, a noviembre; y, finalmente, a mayo de 1919, que fue cuando se "celebraron", coincidiendo con las peregrinaciones de entonces y la conmemoración de la reconquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador. Pero ya no fue lo mismo. Nada fue igual.

Y nada, ni la fiera "gripe española", que se detectó en Madrid en la segunda quincena de mayo de 1918, a la par que las Fiestas de San Isidro, ni nadie, hacían presagiar que aquel año no se celebrarían las Fiestas del Pilar en Zaragoza.

Sin ir más lejos, el 7 de mayo, la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Zaragoza, que se había reunido para cambiar impresiones y preparar con tiempo las Fiestas del Pilar, acogía con agrado la idea sugerida por HERALDO DE ARAGÓN de celebrar durante las fiestas un "Homenaje de la vejez". A los pocos días, el empresario zaragozano Nicolás Escoriaza proponía organizar, en la Lonja de Zaragoza, una gran Exposición de Bellas Artes Hispano-Francesa, que, a su entender, “sería uno de los números más brillantes del programa de festejos, ya que el acontecimiento atraería a nuestra ciudad gran número de expositores y amantes de las Bellas Artes”. Incluso el alcalde de Valencia, Faustino Valentín, invitado por el concejal zaragozano Sánchez Mazariegos, había prometido –vía telegrama– asistir a las fiestas. La Casa de Ganaderos preparaba un gran concurso; se pensaba en una gran batalla de flores para inaugurar la pavimentación del Coso…

Un programa de festejos completo

Las noticias sobre la evolución de la epidemia llegan desde la capital de España: “No decrece en Madrid esta epidemia, que ha atacado ya a casi la mitad del vecindario”, publica HERALDO el 27 de mayo, en su sección "Por teléfono y telégrafo"; el propio rey Alfonso XIII y varios ministros se encuentran aquejados. Mientras, en Zaragoza , “aumentan las invasiones”. “Unos antes, otros después serán pocos los que dejen de sentir los efectos del famoso ‘soldado de Nápoles’, como dicen por Madrid, o de la “película gripal”, como la denomina el doctor Royo Villanova”, publicaba este diario, en su edición del 2 de junio. Pero, aunque los casos se multiplican, la "enfermedad de moda" o "del día" –como también se la conoce– no merma los ánimos festivos. Ni de lejos. De hecho, en el mes de agosto, en lo referente a los festejos pilarísticos, preocupaba más la falta de financiación para cubrir los gastos. “Las dificultades que se presentan este año son muchísimas, debido a que la suscripción pública no responde...”, podía leerse en HERALDO, el día 8 del citado mes, que los posibles efectos de la pandemia en los mismos. Así las cosas, lejos de amilanarse, los miembros de la Comisión de Festejos –en nota oficiosa– avanzaban el programa de Fiestas del Pilar de 1918: “Cinco grandes corridas con los mejores elementos, en cuanto a toreros y ganado se refiere” –estaban anunciadas máximas figuras como Joselito y Rafael, el Gallo, que se despedía de los ruedos en el Coso de La Misericordia–; un homenaje a Tomás Bretón, que estaba componiendo el poema musical "Aragón" para la ocasión; el célebre e incondicional Concurso Regional de Bandas Civiles; carreras ciclistas en el paseo de la Independencia; fiesta popular y concurso de globos en el Campo del Sepulcro; pasacalles; ronda con cucañas y premios en metálico; fiestas populares en distintos barrios; fuegos artificiales, etc.

A principios de septiembre, a la sempiterna polémica por el cartel de fiestas, calificado por alguno de “birria artística” e impropio de la importancia de Zaragoza, se sumaban nuevos actos de envergadura al programa, como la Semana deportiva –primera en su género– organizada de común acuerdo por las sociedades deportivas Zaragoza e Iberia.

Socorro desde la capital

Pero, pese al optimismo, ya en septiembre, la epidemia empezó a revelarse con toda su crudeza. En Almonacid de la Sierra, la situación es dramática: “Baste decir que es una excepción la casa donde no existen dos o tres casos. El personal sanitario es insuficiente, siendo urgentísimo que se envíe socorro desde Zaragoza”, publicaba HERALDO el 22 de septiembre de 1918. Al día siguiente, en la capital, se toman nuevas medidas preventivas para frenar la epidemia y el Ayuntamiento dispone que “en los teatros, cines y hasta en las iglesias se observen con todo rigor las prescripciones sanitarias, procurándose que, en todo momento, haya en estos locales la ventilación necesaria”. Y ordena a la policía urbana y guardia municipal que se realicen visitas de inspección a los domicilios particulares, “dando inmediato aviso a la Alcaldía de todas las infracciones que se adviertan contra la higiene”. Los inspectores de Sanidad ponen en alerta sobre “los abusos que se vienen cometiendo en la acequia de San José”, donde son arrojadas “toda clase de inmundicias de las casas” y las mujeres acostumbran a lavar “todos los cacharros y ropas, sin tener en cuenta que aquellas aguas son utilizadas para la bebida”. Para tomar cartas en el asunto y castigar a los infractores, se establece un servicio de vigilancia en el camino de las Torres. La Alcaldía tampoco está dispuesta a permitir la instalación de circos o barracas de fieras durante las Fiestas del Pilar, por lo que recomienda a la Comisión Municipal de Hacienda, “que no sean subastados esta clase de puestos”. “Las fieras –continúa el cronista– como es sabido, no se alimentan de merengues, ni de alpiste, como los canarios, sino de caballerías que son sacrificadas en el mismo lugar o barraca, en donde aquellas se exhiben, cubriéndose la sangre con tierra que a poco entra en descomposición, constituyendo un peligro para la salubridad”. También se clausura la cloaca situada detrás del cuartel de San Lázaro “de la cual salen hedores que envenenan la atmósfera”. Tal era, en septiembre de 1918, la situación higiénico-sanitaria de la capital del Ebro.

La epidemia arrecia en los pueblos

Lejos de mitigarse, en las poblaciones zaragozanas los contagios se disparan: 300 “atacados” en Gotor, “habiéndose registrado seis defunciones”; en Cariñena “hay actualmente 200 enfermos”; 550 en Almonacid de la Sierra y se han registrado casos en Alpartir, Alfamén y Ateca; en Longares “la epidemia reviste caracteres más graves”. El inspector provincial de Sanidad, Sáenz de Cenzano, “que ha estudiado de cerca la enfermedad”, dice que se trata de una gripe semejante a la de la pasada primavera, pero “con caracteres de mayor gravedad”. Y cree que ha podido influir en la propagación “la aglomeración de gentes en locales pequeños, por motivos de las fiestas, que en estos pueblos se han celebrado”.

En vísperas de las Fiestas del Pilar –29 de septiembre de 1918– todo seguía su curso y se advierte ya en la ciudad la presencia de forasteros, muchos de ellos “conocidísimos”, pues son feriantes –entre ellos el señor Feijoó, dueño del célebre circo del mismo nombre–, que vienen todos los años a Zaragoza y que “anticipan el viaje” para participar en la subasta de puestos. Según informa HERALDO ese día: “Si las noticias que se tienen son ciertas y los feriantes se confirman, este año la exhuerta de Santa Engracia y la plaza y terrenos cercanos se cubrirán materialmente de garitas y barracones de espectáculos”. Un año más, como de costumbre, la ciudad se prepara y durante las fiestas se intensificará el alumbrado “mediante la colocación de potentes focos e iluminaciones particulares" en las plazas de La Libertad, La Seo, Lanuza, San Pablo, San Miguel y Portillo, y calles del Coso, Manifestación, Cerdán y Sobrarbe. “Se colocarán también focos en las puertas de entrada a la ciudad y lucirán espléndidas iluminaciones en todos los monumentos y el kiosko de la música. Por luz no ha de quedar”. A punto de terminar las grandes reformas de sus comedores, el Zaragoza Palace-Hotel, tenía previsto abrirlos al público durante las fiestas.


Sin embargo, la epidemia es el tema general de conversación, está en boca de todos y, aunque parece que no está todavía extendida por Zaragoza capital, “la gripe –podemos leer en las ‘Notas de sociedad’ del HERALDO del 2 de octubre– ha traído a los cuarteles de invierno a algunos rezagados del verano”. “Hay pocos casos, pero graves y todos importados. De San Sebastián –lugar de veraneo de lo mejor de la alta burguesía zaragozana– han venido algunos leves, que se van curando”. Mientras, el corresponsal de este diario en Vistabella de Huerva, localidad del Campo de Cariñena, informa de que en siete días los “atacados de gripe” pasan de ochenta, algunos de ellos graves, y es “desconsolador ver a familias enteras contaminadas, sin poder auxiliarse unos a otros; viéndose un grave conflicto por la falta de leche, indispensable en esta enfermedad”. Y en Salillas de Jalón, el Ayuntamiento y la Junta de Sanidad, se han visto obligados a suspender los festejos que se estaban celebrando en honor de Nuestra Señora del Rosario. Ante el empeoramiento de la situación, Félix Martínez Lacuesta, Gobernador Civil de Zaragoza, prohíbe las ferias y fiestas de todos los pueblos “epidemiados” y hace un requerimiento a los médicos “que quieran ir a prestar auxilio para que vayan a inscribirse al Gobierno civil”. De Calatorao llegan "noticias alarmantes", donde hay más de "700 atacados".

Zaragoza, libre de la epidemia

Requerido por los periodistas de HERALDO, sobre la situación en la capital, Martínez Lacuesta responde que no tiene informes oficiales de que haya aparecido la epidemia; “por el contrario, todas las noticias que se reciben son francamente satisfactorias”. “Sin embargo, se sabe –continúa informando el reportero– de algunos casos aislados que demuestran la existencia de la gripe en Zaragoza; pero que no influyen sensiblemente en el estado sanitario”. Sobre los posibles efectos del virus en las Fiestas del Pilar, el gobernador ya había “conferenciado” con el alcalde de Zaragoza, Julián Alberto Cerezuela, para que abordase el tema y fuera la representación de la ciudad la encargada de tomar la decisión. Actitud similar mantiene el rector de la Universidad de Zaragoza, el doctor Ricardo Royo Villanova. No parecía muy apropiada la clausura del centro, cuando la Junta de Sanidad no había declarado aún la existencia de la epidemia; “y no iba a ser la universidad la que tomara, con grave daño para Zaragoza, una actitud alarmante, que casi todos juzgarían prematura”.

¿Conviene celebrar las fiestas?

El 2 de octubre, el alcalde de Zaragoza, a las cuatro y media de la tarde, abría la sesión plenaria para, entre otras cosas, sancionar el programa de las Fiestas del Pilar, organizado por la Comisión permanente de Festejos. Durante la sesión, se trató ampliamente el estado sanitario en la provincia “como consecuencia de la epidemia gripal importada de otras provincias”. Rompió el fuego el concejal republicano Algora, al manifestar al temor de que “la afluencia de forasteros con motivo de las fiestas próximas contribuya a que nuestra ciudad sufra los efectos de la epidemia gripal extendida actualmente en gran parte de España y que tantas víctimas viene ocasionando”. 

De la gravedad de la situación –según el concejal– daban buena cuenta la preocupación del Gobierno y las órdenes “terminantes”, enviadas a los gobernadores civiles y Juntas provinciales y locales de Sanidad “para que extremen las medidas en evitación del contagio”. “En Zaragoza no existe la epidemia –afirmaba–. Tanto la Junta de Sanidad como el alcalde, nos han dicho que no hay gripe, y por eso no me atrevo a pedir la suspensión de las fiestas, que, de otro modo, pediría, arrostrando la responsabilidad que pudiera caberme en ello”. 

El concejal argumentó que tampoco había gripe en Logroño ni en Almonacid de la Sierra –desde donde, el 22 de septiembre, se hacía un llamamiento urgente a la capital en petición de socorro–, cuando ambas poblaciones celebraron sus fiestas, pero que, después, se desarrolló la epidemia en términos alarmantes en ambas poblaciones. “¿No puede ocurrir esto en Zaragoza?”, exhortaba al pleno el señor Algora, para concluir que el Gobierno, el gobernador y la Junta provincial de Sanidad “son los obligados a decir si Zaragoza, en la ocasión presente y en las circunstancias sanitarias en toda España, debe o no celebrar sus fiestas” y proponer que el alcalde se dirigiera “urgentemente” al Cuerpo médico de la Beneficencia municipal y a la Junta provincial de Sanidad para que dijeran “claramente, si la afluencia de forasteros podía contribuir a que en Zaragoza –que ahora se haya libre– podía desarrollarse la epidemia gripal”. “En tal caso –terminó diciendo el concejal– no será el Ayuntamiento el responsable de la suspensión de las fiestas. Esta determinación compete a la Junta provincial de Sanidad y al gobernador”.

Tras las réplicas del alcalde y de otros concejales, manifestando que en Zaragoza no había gripe y, por lo tanto, tampoco motivo para “zozobras y alarmas” y mucho menos para una consulta que “podía originar un perjuicio en la ciudad por la ausencia de forasteros”, quedaba aprobado el programa de las Fiestas del Pilar de 1918 y se sometió a votación la proposición de Algora, que salió adelante por 17 votos a favor y ocho en contra. El alcalde se comprometió a trasladar la consulta y a convocar sesión extraordinaria del Ayuntamiento, “tan pronto recibiera contestación”.

Lógicamente, ante la indecisión, la inquietud va creciendo en la ciudad. “Hemos interrogado nuevamente al inspector provincial de Sanidad acerca de la propagación de la epidemia en Zaragoza”, afirma el redactor de HERALDO, en su portada del 4 de octubre. “Nos dice que, oficialmente, solo conoce siete casos de transeúntes, que están en el hospital. Pero los médicos no le han declarado otros y tiene que suponer que no los haya; aunque el rumor popular es bien distinto”, apostilla el periodista. Ante esta situación, el inspector no puede dar por declarada, oficialmente, la epidemia, lo que coloca al gobernador en una “difícil situación”, que no sabe si suspender las fiestas o autorizarlas, ya que la últimas disposiciones “solo ordenan la suspensión en los lugares donde se haya declarado la epidemia”. El gobernador quiere que decida la ciudad y en su informe, le indica al alcalde que se tengan en cuenta “intereses comprometidos en la cuestión y que, si bien con fiestas vendrán forasteros, no podrá evitarse que sin ellas vengan también algunos de los pueblos epidemiados”.

El acuerdo municipal de consultar al gobernador y a la Junta de Sanidad si debían celebrarse las fiestas o no acrecienta las dudas y genera “desorientación” e incertidumbre en la población. Entre los feriantes, la noticia “ha caído como una bomba” y muchos se concentran ante la Casa Consistorial para saber más “sobre el asunto”. La capital entera está expectante, pendiente de la respuesta del gobernador y de los responsables de Sanidad, mientras a la alcaldía sigue sin llegar parte médico alguno que confirme el primer caso oficial de gripe en Zaragoza. “Los médicos saben que están obligados a participarme inmediatamente el primer caso que ocurra, y cuando nada dicen es señal de que la salud es excelente”, declaraba a este periódico, el 3 de octubre, el alcalde, que advertía de que si la epidemia se “desarrollaba” en Zaragoza, los enfermos no podrían ser ingresados en el hospital civil, “porque se carece en el edificio de un pabellón para tales fines”, por lo que se habilitaría un pabellón ad hoc en las afueras de la población, “probablemente, en el monte de San Gregorio o en Valdespartera”. A la espera de noticias, Cerezuela proseguía con sus obligaciones, inspeccionando la limpieza y condiciones de seguridad de los coches de punto –los taxis del momento– y negando la autorización a un feriante, que pretendía exhibir durante las fiestas “unas cuantas fieras”.

Y, como cabía esperar,las noticias llegaron. El 4 de octubre, los inspectores de Sanidad dan cuenta al alcalde de que se han registrado “14 o 15 casos de gripe”, en la capital, denunciados por los médicos que los asistían. “Particularmente, se decía que varias familias, llegadas recientemente de algunos pueblos de la provincia, invadidos por la epidemia, y de otras poblaciones veraniegas, donde la gripe hace verdaderos estragos, se hallaban recluidas en sus domicilios bajo los efectos del mal". Particularmente, se decía por parte de los médicos que se habían registrado varios casos de carácter benigno, pero faltaba la confirmación oficial de la aparición de la epidemia y esta solo podían darla los médicos”, publicaba HERALDO, a toda plana, en su edición del 5 de octubre. 

El segundo brote de la epidemia de gripe, cuya primera oleada, más benigna, se había producido en primavera, se extiende ya por la capital y son muchos los médicos que opinan que “las fiestas deberían ser suspendidas”. El alcalde de Zaragoza convoca para esa misma tarde del 4 de octubre una sesión extraordinaria de la Corporación Municipal, en la que se leyó el escrito de los médicos del Cuerpo de la Beneficencia, que reconoce que las aglomeraciones que se producen en las fiestas aumentan el peligro de propagación de la enfermedad; aun así, la alcaldía entiende que la decisión de suspender o no las fiestas corresponde al gobernador civil.

Salus populi, suprema lex

“Peloteo imperdonable”, podía leerse en la portada de HERALDO del 6 de octubre. “En vísperas de las fiestas –continuaba–, a punto casi de prenderles fuego a las bombas reales y voltear las campanas, llevamos casi una semana discutiendo si los festejos deben celebrarse o suspenderse por temor a la epidemia. Nadie tiene el valor preciso para pronunciar la palabra definitiva. Y, con estos titubeos, se hace más daño a la ciudad que con una decisión, aunque fuese equivocada (...) Lo que no puede hacerse es seguir levantando una polvareda que daña gravemente a la población y siembra dudas e incertidumbres en todos”.

Impacientes y nerviosos, empresarios de espectáculos “gariteros”, industriales, aficionados a la fiesta taurina... esperaban en la calle. Después de tres horas de reunión con el gobernador, el 6 de octubre, la Junta provincial de Sanidad, “reconoce y proclama que no hay epidemia de gripe en Zaragoza” y que “a lo sumo habrá un pequeño amago, que lo mismo puede cortarse que extenderse”; pero que, al mismo tiempo, “tiene que reconocer y proclamar que la aglomeración originada por las fiestas encerraría un muy serio peligro de que la epidemia nos invadiera”. Y, sin dejar de tener en cuenta los grandes intereses ciudadanos y particulares “que se lastiman con una determinación tan radical como la de suprimir los festejos”, entienden que “salus populi, suprema lex” –la salud del pueblo es ley suprema–.

El gobernador civil tenía, pues, la última palabra. Por fin, en la sesión municipal del 10 de octubre, se daba cuenta del oficio de Martínez Lacuesta, “anunciando la supresión de las fiestas y ferias del Pilar, como medida de precaución encaminada a evitar la posibilidad de un contagio, con motivo de la aglomeración de forasteros”. En la misma sesión, el concejal Alfonso Valero, propuso que las fiestas fueran aplazadas para la “primera decena de noviembre”. Finalmente se trasladaron a mayo del año siguiente.

De las tres oleadas que tuvo la epidemia de gripe, la segunda, la más devastadora, se registró precisamente en aquel mes de octubre. HERALDO DE ARAGÓN daba buena cuenta a diario en sus páginas del número de fallecidos en los pueblos de las tres provincias. En la capital aragonesa, que entonces tenía censados 135 000 habitantes, la pandemia dejó 1000 muertos a su paso, aunque fuentes más recientes elevan esa cifra a más de 3000. Ni la guerra de Marruecos, que en 1910 a punto estuvo de dar al traste con los festejos pilaristas, por la grave crisis económica que desató en la capital aragonesa, ni la posterior contienda civil (1936-1939) –por increíble que parezca– consiguieron lo que logró la pandemia de la mal llamada "gripe española" –al ser neutral, España fue el único país en hacerse eco de la epidemia–, en aquel 1918: suspender las Fiestas del Pilar de Zaragoza. Pero, como entonces, hoy, en las "no fiestas" de 2020: “Salus populi, suprema lex”.

Fuente: Heraldo de Aragón.

Fotografías: Archivo del Heraldo de Aragón.

Texto: Lucía Serrano

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En otro orden de cosas, este año, el post debería haber sido el que suelo hacer para desearos felices fiestas del Pilar, poner el cartel oficial y recordar el último pregón, pero no toca. No os voy a pedir que seáis responsables y que hagáis lo que creáis conveniente con tal de preservar vuestra salud y la de la gente de vuestro entorno. No soy nadie para deciros si debéis marcharos de puente o ir a ver los eventos que no se han suspendido con la que está cayendo. Eso sí, si pasa algo y empeora la situación (más todavía), no quiero ni aplausos, ni tontadas, ni lloros, ni la madre que parió a Paneque. Allá vosotros, que ya somos mayorcitos.

jueves, 12 de marzo de 2020

La importancia de lavarse las manos en tiempos del coronavirus

La siguiente infografía elaborada por Pictoline explica de manera simple la importancia de lavarse las manos con jabón durante estos días de crisis/pandemia del coronavirus COVID-19.


Damas y caballeros, RECUERDEN:

- RESPONSABILIDAD.
- CALMA.
- PACIENCIA.

miércoles, 1 de mayo de 2019

25 años sin Ayrton Senna: el día que sacudió toda la F1

Para muchos brasileños es el primer recuerdo que guardan en su memoria, otros directamente enterraron su afición por la Fórmula 1 para siempre, pero todos recuerdan qué hacían el 1 de mayo de 1994, el día que murió el último héroe nacional de Brasil, el día que murió Ayrton Senna.


"En este momento, la médica María Teresa Fiandri comunica a todos los periodistas de aquí, del hospital Maggiore de Bolonia, que Ayrton Senna da Silva ha muerto. Murió Ayrton Senna da Silva, una noticia que nunca nos gustaría dar", anunció el reportero Roberto Cabrini en la red Globo.
El corazón del triple campeón del mundo de Fórmula 1 dejó de latir a las 18:40 hora local de Italia (13:40 hora de Brasilia) y con él millones de brasileños enmudecieron, entre la incredulidad y la más absoluta tristeza. Ocurrió en la maldita curva de Tamburello del circuito Enzo y Dino Ferrari, de Imola, en la séptima vuelta de un Gran Premio de San Marino que nunca debió disputarse.

En los entrenamientos de ese viernes otro brasileño, Rubens Barrichello, sufrió un impresionante accidente (vídeo del accidente) y un día después murió el austríaco Roland Ratzemberger en un violento choque casi frontal contra la barrera de protección (imágenes del fatal impacto). El domingo, antes de ponerse al volante de su Williams FW16 Renault, Senna criticó duramente la pista, uniéndose a las voces que clamaban por la falta de seguridad de los pilotos.

El accidente que nunca debió ocurrir

El piloto de Sao Paulo salió desde la 'pole', pero la rotura de la barra de la dirección en un mismo punto en el que había sido soldada provocó que perdiera el control de su monoplaza a casi 300 kilómetros por hora y se estrellara contra un muro de protección. "¡Senna se golpeó fuerte!", exclamó el veterano periodista Galvao Bueno, en la retransmisión en directo de Globo. Eran las 14:13 hora local.



Senna, de 34 años, sólo comenzó a recibir atención médica sobre la pista dos minutos y medio después; y diecisiete más pasaron para ser trasladado al hospital en helicóptero, aunque ya era tarde. Con el impacto, una pieza de la suspensión delantera salió disparada como un proyectil contra su casco, provocándole lesiones mortales en el cerebro.


Bianca Senna, sobrina del piloto, se encarga ahora de mantener vivo su legado desde el Instituto Ayrton Senna, un sueño del mito brasileño que se hizo realidad tras su fallecimiento y que tiene como objetivo mejorar la educación pública de su país. "Fue más que un piloto; si sólo hubiera sido un piloto no se hubiera ganado el corazón de tantas personas en el mundo. Luchó mucho por conseguir lo que consiguió y no fue fácil. Las personas se identifican con eso, con esa batalla por conseguir sus objetivos", dice Bianca en una entrevista con EFE.

Cuando Ayrton ganó su primera corona mundial, en 1988, ella era una niña y reconoce que no seguía mucho las carreras de su tío, "solo la salida porque sabía que iba a ganar". La imagen que guarda de él dista mucho de la del piloto al límite que se veía sobre la pista: "Era muy diferente, muy cariñoso, muy bromista, muy amoroso y muy querido".

El 1 de mayo de 1994, Bianca estaba en casa de una amiga, comenzó a ver la carrera y cuando ocurrió el accidente se fue para la casa "para ver lo que estaba pasando y ahí fue cuando se confirmó" su fallecimiento.

Haz clic en la imagen para ver la información más al detalle

Todo un país en shock

La noticia fue un auténtico shock para el país. "Accidente mata a Ayrton Senna", publicaba el diario Folha de Sao Paulo en su portada. "Brasil pierde a Senna", titulaba O Globo. O Estado de Sao Paulo fue más incisivo: "Muerte de Senna sacude el país y causa indignación con seguridad en F1". Incluso una estudiante de 16 años se suicidó días después en su casa en la ciudad de Curitiba, en el sur de país, para "encontrarse" con el fallecido piloto.
Pero la muerte de Senna también unió a un país en torno a su figura. En el fútbol, las irreconciliables aficiones del Flamengo y Vasco da Gama se hermanaron ese domingo en el Maracaná de Río de Janeiro para cantar juntos "¡Olé, olé, olé, olá, Senna, Senna!". El Gobierno del entonces presidente Itamar Franco (1992-1994) decretó tres días de luto, mientras algunos de sus ministros, sociólogos y periodistas trataban de explicar el "vacío social" que dejaba Senna.

El día después fue un gran velatorio en todo Brasil. Banderas negras colgaban en las ventanas, el silencio era reinante y aficionados se congregaban frente a la casa de la familia de Senna, en Sao Paulo. Sus restos mortales llegaron el miércoles siguiente al aeropuerto de Guarulhos envuelto en una bandera de Brasil, fueron recibidos con honores militares dignos de un jefe de Estado, y velados en la Asamblea Legislativa de Sao Paulo.
En silencio, más de un millón personas se despidieron del último héroe nacional formando una caravana histórica que retrasó por dos horas el funeral, al que no faltaron grandes iconos como el francés Alain Prost, el inglés Nigel Mansell y el alemán Michael Schumacher, tres de sus máximos rivales en la pista.






Una de las pancartas más repetidas ese día fue: "Senna está vivo". O la misma selección canarinha, cuando ganó el mundial de fútbol del 1994 disputado en los Estados Unidos de América tras derrotar en la final a Italia en la tanda de penaltis, sacaron esta pancarta para recordar al malogrado astro brasileño:

Senna... ¡Aceleramos juntos! ¡El tetracampeonato es nuestro!

Un cuarto de siglo después su mensaje y su legado continúan inspirando a un país que no olvida a su leyenda. Yo aún recuerdo lo que me dijo a mi padre al volver del colegio aquel 2 de mayo: "Ahora, Ayrton pilota para Dios en el cielo".


Texto: EFE Noticias
Vídeo: YouTube
Imágenes: Google Images/Gettyimages

martes, 5 de marzo de 2019

¿Por qué cae cada año la Semana Santa en una fecha distinta?

La fecha en la que se fija la celebración de la Semana Santa depende del cálculo de una fórmula establecida por el emperador romano Constantino el Grande, en el primer Concilio de Nicea, en el año 325 d.C.

Cualquiera puede, en virtud de esa fórmula, conocer con anticipación la fecha de la Pascua de cada año. En primer lugar, debemos hallar el equinoccio vernal o primer día de primavera en un calendario que incluya las fases lunares. Acto seguido, buscamos a que día le corresponde la primera luna llena después de la entrada de la primavera (normalmente está indicada en una esquina del calendario). La Semana Santa caerá justo el domingo siguiente. De hecho, hay que tener en cuenta que el principal día de la Semana Santa para los cristianos es el Domingo de Resurrección.

 
El motivo del por qué tiene que ser el domingo siguiente de la primera luna llena de la primavera tiene su origen en la Pascua judía, que se celebraba el 14 de Nisán. Con eso conmemoraban la salida de Egipto, que es lo mismo que hizo Jesucristo con sus doce apóstoles en la Última Cena. El calendario judío era lunar y el 14 de Nisán siempre era la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

De acuerdo con esta regla, la fecha más tardía posible para Semana Santa sería el domingo 25 de abril (la próxima vez que caiga en esta fecha será en el año 2038), mientras que la fecha más temprana sería el domingo 22 de marzo (la próxima en el año 2285). 

La mayoría de las veces, la Semana Santa cae durante la primera semana de abril y el papa Francisco dejó caer hace tiempo que, tal y como pasa con la Navidad, la Semana Santa debería ser en una semana fija y que no tenga tanto baile de fechas. ¿Veremos en el futuro una Semana Santa con un calendario fijo? La respuesta, próximamente...

lunes, 6 de agosto de 2018

Hay que entender la gesta de Carolina Marín...

Sí, de verdad, no se preocupen ni tengan cargo de conciencia. Para entender la gesta de Carolina Marín, hay que ser chino o asiático en general, pues en este continente el bádminton es, para que se hagan una idea, tan popular como el fútbol en España. Solo China cuenta con más de 100 millones de practicantes, de ahí que sea la gran potencia dominadora de este deporte, hasta el punto de llegar a rumorearse que dejaría de ser olímpico, pues sus jugadores y jugadoras copaban todos los podios. Claro que la cifra de chinos y chinas que juegan al bádminton se dobla hasta más de 200 millones en todo el sudeste asiático, de ahí que puede decirse que Caro es como una aguja en un pajar.


Pero si esto no es suficiente, sirva este otro dato para ayudar a valorar lo que ha logrado Marín: de los 23 mundiales de bádminton disputados, las chinas lo han ganado en 15 ocasiones, aunque ninguna lo hizo en tres ocasiones, lo que convierte a una española en la mejor de la historia. Han Aiping, Li Lingwei y Xie Xingfang, imbatibles en sus respectivas épocas, se quedaron en dos oros y una plata. 

En categoría masculina, solo ha conseguido esa cifra un jugador, Lin Dan, por supuesto chino, que sumó cinco cetros. Después, con tres, aparece como por arte magia una jugadora de Huelva con un talento natural para jugar a este deporte, una mentalidad para competir fuera de lo común y un entrenador, Fernando Rivas, que ha sabido pulir el diamante en bruto que vio cuando con 14 años la reclutó para el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid.

"Por edad y planificación, el objetivo de Carolina deberían ser los Juegos de 2020. No hay que acelerar el proceso", explicaba el mencionado Rivas en abril de 2014, es decir, antes incluso de que Marín ganara su primer Mundial. Evidentemente, el entrenador granadino no podía pensar que su pupila llegaría, no ya tan lejos, pues sí confiaba en ello, sino tan pronto. Cierto es que la media de edad ha bajado en el bádminton en los últimos 10 años. Por ejemplo, no hay jugadoras chinas de la edad de Carolina. Todas son más jóvenes y cada vez mejores técnicamente.

Hace 20 años era un deporte puramente físico y ahora ha mejorado mucho la técnica porque se han empezado a entrenar desde muy jóvenes, incluso con cinco años ya, y desde los nueve con gran intensidad. Son muchísimas horas de tecnificación, con una media de 40 horas semanales, pues solo descansan la tarde del sábado y el domingo. Y a ese tiempo hay que sumar las horas de fisio y de trabajo psicológico, que van aparte. "Mientras tú no te entrenas, hay un chino que se está entrenando", suele decir Fernando a sus pupilos. A los chinos no se les puede copiar porque siempre irías por detrás, por lo que tienes que evolucionar para ir por delante, precisamente lo que ha hecho Rivas. China no ha bajado su nivel, sino que el resto ha acelerado, de manera especial Japón, que hace años aplicó un plan para empezar a entrenar a los niños y niñas desde muy jóvenes.

Otro dato: de los 20 semifinalistas del Mundial disputado en la ciudad china de Naijing entre individuales, dobles, masculino y femenino, y mixto, la única representante europea era la onubense. De los finalistas, cuatro han sido de China, otros tantos de Japón, más una india y una española. Es decir, Pusarla Venkata Sindhu y Carolina Marín, las protagonistas de la final individual femenina. Es evidente que hace tiempo que Europa se le quedó pequeña a Caro, de ahí sus cuatro europeos: Kazán 2014, La Roche-sur-Yon 2016, Kolding 2017 y Huelva 2018. Sí, el último, disputado en su ciudad natal y en un pabellón que lleva su nombre.

Con solo tres títulos en los últimos dos años, los dos europeos correspondientes y el Super 750 de Japón de 2017, Marín necesitaba dar un golpe de efecto en el Mundial. La alta competición no espera a nadie, y en el bádminton hay demasiadas aspirantes, especialmente de ojos rasgados, como para vivir de los recuerdos. Hace un año, la japonesa Nozomi Okuhara la elimininó en los cuartos de final del Mundial disputado en Glasgow y le impidió el triplete tras haber ganado los de Copenhague 2014 y Yakarta 2015, pues en 2016 disputó los Juegos de Río, donde también se llevó el oro, precisamente en una final en la que derrotó a la india Sindhu.

En Naijing, la onubense llegó a octavos tras debutar ante la tailandesa Busanan Ongbamrungphan de una manera arrolladora (21-9 y 21-8). También ganó sin complicaciones a la japonesa Sayaka Sato (21-7 y 21-13), y ya en cuartos solo necesitó 31 minutos para deshacerse de la india Saina Newhal (21-6 y 21-11). Su rival en semifinales fue la china He Bingjiao, que protagonizó la gran sorpresa al derrotar a la númerouno del mundo, la taiwanesa Tai Tzu Ying, en tres sets (21-18, 7-21 y 21-13). Ernesto García, el tercer hombre del equipo técnico que Carolina ha tenido a su lado en China junto a Fernando Rivas, Anders Thomsen y el fisio Diego Chapinal, había analizado un sinfín de partidos de Ying, pues no en vano desde 2016 la española se ha medido cinco veces a la asiática y las cinco ha perdido.

Pero no, la rival no fue Tzu Ying, sino una china que, además, jugaba en casa. He Bingjiao ganó el primer set, aunque Marín puede con China entera y remontó para meterse en su tercera final. A las indias no se las considera asiáticas por su estilo de juego, ya que no devuelven todo, como hacen las chinas o las japonesas. El juego de Sindhu, su rival tras eliminar a la japonesa Akane Yamaguchi (21-16 y 24-22), le va mucho a Carolina, de ahí su papel de favorita.


A sus 25 años recién cumplidos, últimamente las cosas no le estaban yendo demasiado bien a Carolina, tanto a nivel personal como deportivo, aunque lo uno va ligado necesariamente a lo otro. Siempre se ha dicho que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse, pero cuando hay talento y una mentalidad tan competitiva como la suya, era cuestión de tener esa paciencia que le pedía Fernando Rivas para que la mejor versión de la onubense fluyera con la madurez que dan los años y tener a tu lado un incansable grupo de trabajo en el CAR de Madrid.

Después de 'independizarse' en julio del año pasado, hace unos meses Carolina decidió volver a la Residencia Blume y ocupar la habitación número 205, a la que llegó con 14 años y en la que una imagen suya colgada junto a la puerta recuerda que allí se forjó una campeona olímpica y ahora también tres veces campeona del mundo. Físicamente, Carolina es capaz de jugar un bádminton más propio de hombres que de mujeres. Tácticamente, Rivas se ha visto obligado a buscar alternativas, cambiar o reajustar algunos aspectos de su juego, pues lógicamente las rivales habían encontrado cómo neutralizarlo y el factor sorpresa cada vez costaba más. "Para mí, esta medalla es muy especial, después de pasar un tiempo complicado", comentó la jugadora en Naijing. "Gracias a todo mi equipo por creer siempre en mí y por hacerme creer a mí misma, en que puedo ganar otro campeonato del mundo", añadió.

Dadas las excepcionales circunstancias, creo que Fernando me perdonará la indiscreción. Cuando el sábado le escribí para felicitarle por el pase a la final, justo se conoció que la rival de Carolina sería Sindhu. Aproveché para pedirle un pronóstico y la verdad es que ni lo esquivó ni tampoco lo dudó: “Ganamos”, escribió al instante. Para añadir: “2-0”. Y así fue. Fernando estaba convencido de la victoria de su pupila, quien, después de ir perdiendo 11-16 en el primer set, fue capaz de remontar con un parcial de 31-13, es decir, hasta 18 puntos de diferencia, para ganar con una contundencia solo al alcance de una jugadora con su mentalidad, además de su físico y su juego, por supuesto.


Carolina Marín es lo más parecido a Rafa Nadal en versión femenina. De hecho, me atrevería a decir que ambos son ya los dos mejores deportistas españoles de la historia. Rafa es un ídolo y una referencia para Caro. Zurdos, incansables, capaces de sobreponerse a situaciones límite, con una confianza ciega en sus posibilidades, sin dar nunca una bola o un volante por perdido. Normal que la onubense también muerda los trofeos, en su caso medallas de oro. Hasta en eso le ha inspirado Nadal, aunque Marín también muerde en la pista. "Si te cogen del cuello no te sueltan, son como serpientes", comentó en cierta ocasión sobre sus rivales asiáticas, a las que intimida con su mirada intimidatoria y sus ya famosos gritos cada vez que logra un tanto. Unos gritos que ya son de leyenda en el bádminton mundial. 

Fuentes: ElConfidencial.com y Google Imágenes.

jueves, 14 de junio de 2018

10 años de la Expo Internacional del Agua de Zaragoza

Para muchos, puede resultar algo lejano y hasta desconocido, pero su papel en la transformación de Zaragoza fue trascendental. Podría decirse que histórica a tenor de la revolución urbanística y social que trajo consigo.  


La celebración de la Exposición Internacional de 2008 hizo posible proyectos reivindicados durante décadas, como la conclusión de los cinturones de ronda y la autovía Mudéjar, la multiplicación de puentes y pasarelas sobre los cauces y algo impensable hasta entonces, como la recuperación de las riberas del Ebro, Huerva y Gállego y la conversión del meandro de Ranillas en el nuevo pulmón verde y administrativo de la ciudad. Si se cuantifica en dinero, más de mil millones de euros de inversión pública, pero también llevó aparejado intangibles como la pacificación del tráfico en el centro y la apuesta por la bicicleta como medio de comunicación sostenible. También se construyó una terminal en el aeropuerto de Zaragoza por la que pasan más de 458 000 viajeros al año sin que muchos de ellos caigan ahora en la cuenta o recuerden que hizo falta celebrar un evento internacional para jubilar las viejas instalaciones que se remontaban a la época franquista.

Su influjo también se percibió en la propia oferta turística de la ciudad, con una fuerte inyección privada para renovar y multiplicar las plazas hoteleras existentes y también pública para poner al día o ampliar equipamientos como el Paraninfo y el museo Pablo Serrano. También se dotó a la ciudad de un acuario fluvial que es una referencia nacional.

Este legado sería impensable sin la organización de la cita de 2008, que sirvió de catalizadora para saldar buena parte de la deuda histórica del Estado con la capital y catapultarla en la esfera nacional. Eso sí, se pinchó en las aspiraciones de atraer visitantes internacionales, tanto al recinto expositivo como en la posterior etapa postexpo. De hecho, en el verano de 2008 pasaron por el recinto de Ranillas 5,5 millones de visitantes, 1 millón menos de los previstos inicialmente. Y ahora hay más turistas extranjeros que visitan la ciudad, sí, pero no en las proporciones que se ambicionaban hace una década gracias al tirón de imagen de un evento internacional.


Todo esto fue posible porque las administraciones y la sociedad civil impulsaron un plan de acompañamiento a la Expo cargado de actuaciones en la capital. Todas ellas sumaban una estimación de inversiones aún mayor, hasta alcanzar los 1349 millones. En el listado se incluyeron las infraestructuras anteriormente mencionadas, pero también la línea de cercanías Casetas-Miraflores que se inauguró días antes de la muestra, el tranvía, proyectos de abastecimiento de agua, el complejo Aragonia, la Ciudad del Agua de Ejea o la fallida segunda estación del AVE que se dejó a medio construir junto a la Feria de Muestras.

Los urbanistas destacan como uno de los pilares del legado de 2008 el plan de riberas, que permitió dotar a la ciudad de medio centenar de kilómetros de paseos verdes a lo largo de los tramos urbanos de sus cauces. El exalcalde, Juan Alberto Belloch, siempre destacó que, con el presupuesto ordinario municipal, se hubieran necesitado 30 años. «Se llegó a la conclusión de que la forma de arreglarlo era una Expo», declaró en su inauguración oficial, el 10 de junio de 2008, cinco días antes de que el recinto de Ranillas abriera sus puertas al público.

Para hacerse una idea del alcance, se llegaron a invertir 350 millones de euros si se incluye la reconversión del meandro de Ranillas en un gigantesco parque dotado de servicios y el azud del Ebro. El nuevo pulmón verde, de 125 hectáreas giró la ciudad hacia el río, que se ha consolidado como un un eje de centralidad urbana, especialmente para el ocio familiar en una ciudad que hasta ese momento vivió de espaldas al Ebro.

La intervención también fue de calibre en el capítulo de las comunicaciones. No solo por el cierre del tercer y cuarto cinturón, sino por la urbanización de los viales del barrio del AVE, la transformación de los accesos de la A-68 en avenida urbana, el vial norte del Actur, la adecuación de la autovía de los Pirineos o el paso inferior sobre la rotonda de la MAZ, en la salida hacia Huesca.

Este impacto urbano es precisamente la principal fortaleza destacada en un informe monográfico sobre la Expo que hizo el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) un año después de su clausura. «Contribuyó a la renovación de la imagen de la ciudad a causa de las obras arquitectónicas y monumentales, nuevos trazados urbanísticos, mejora de las comunicaciones entre barrios y rupturas de barreras urbanísticas que los separaban entre sí y nuevos espacios públicos de bienestar y ocio», detalló.

Igualmente incluyó la conversión del Ebro «en eje vertebrador de la ciudad», la finalización, de infraestructuras pendientes, los nuevos equipamientos deportivos y de ocio y, especialmente, las más de 200 hectáreas de zona verde que se recuperaron para la ciudad con la intervención en las zonas colindantes a las riberas.

El CESA también aludió a importante intangibles que siguen vigentes una década después, como es la elevada respuesta y consolidación del movimiento de voluntariado. Igualmente destacó el efecto aglutinador que tuvo la Expo, convirtiéndose en un «claro vehículo de unidad, de integración y de incremento de la conciencia colectiva».

Los cálculos sobre el impacto aún son mayores para la Fundación de Economía Aragonesa (Fundear), que estimó un año después de la clausura que Zaragoza y su entorno recibieron hasta 2.600 millones en inversiones y beneficios.

Semejante inversión económica se tuvo que hacer en un tiempo récord, especialmente lo que concierne a la transformación del meandro de Ranillas en un complejo de pabellones de 25 hectáreas rodeado de un parque equipado. Solo hay ver las imágenes aéreas de 2005 para ver como un paraje de huertas se convirtió en un pulmón verde y en un nuevo centro de ocio y trabajo.


De ello se encargó el equipo de Expoagua, que además logró cerrar el evento internacional con un déficit del 0,8%, muy lejos de la desviación de Sevilla, que llegó al 134%. El que fuera director de Recursos y Medios de Expoagua, José Luis Murillo, recuerda que hubo cientos de adjudicaciones de todo tipo «sin una sola comisión o duda al respecto». Y apunta que se contrataron a 2000 personas en 2 días para atender a los visitantes de la Expo un mes antes de la apertura sin que hubiera incidencias. Murillo también incide en el cambio que supuso para la ciudad en cuestiones que ahora no se aprecian por formar parte de la vida cotidiana. «Ya no recordamos lo lejos que estaba el Actur de la estación del AVE», señala en alusión a la aportación que supuso cerrar el tercer cinturón por Ranillas con el puente del Tercer Milenio.

Los portavoces de la Asociación Legado Expo, Juan Ibáñez y Miguel Ipas, subrayan precisamente como uno de los principales legados la transformación de la movilidad en la ciudad. «Los dos cinturones y los puentes permitieron peatonalizar parte de la zona histórica y reducir ostensiblemente el espacio para los vehículos en el centro al poder desviarse el tráfico», apuntan.

Atrás quedan los tiempos en los que había que cruzar la parte histórica para comunicar las dos márgenes de la ciudad o para salir o entrar procedente de Huesca por el Mercado Central. La avenida de César Augusto era un verdadero embudo viario hasta que el tranvía se convirtió a partir del 2012 en el único medio de transporte con derecho a circular en esta arteria. Ibáñez e Ipas también recuerdan que el servicio municipal de alquiler de bicicletas, Bizi Zaragoza, echó a andar al calor de la Exposición Internacional. «Ese cambio de cultura en la movilidad empezó en 2008», añaden. 

Los datos confirman este cambio exponencial. Cinco años antes de la Muestra, la capital contaba únicamente con ocho tramos de carril bici que sumaban 12 kilómetros, pero se dispararon gracias a los que se construyeron en el tercer cinturón o las riberas. La red no ha dejado de crecer desde entonces y ahora se extiende a lo largo de 131 kilómetros. Sus últimas incorporaciones, las del paseo de Sagasta y la avenida de Gómez Laguna.

Una de las zonas conectadas, como no podía ser de otra forma en una exposición dedicada al agua y el desarrollo sostenible, es la zona de Ranillas. Su reconversión en parque empresarial se tuvo en cuenta cuando se diseñó el recinto de pabellones, lo que permitió una rápida transformación y ajustar la factura en la medida de lo posible.


Pese a la galopante crisis económica que frustró buena parte de las operaciones ya firmadas con empresas, la realidad es que más del 75% de la superficie comercializada ya está ocupada y que cerca de 3000 personas acuden a diario a trabajar. Eso sí, se tuvo que recurrir a trasladar sedes oficiales para dar vida al recinto. La más importante, la Ciudad de la Justicia, a la que siguieron la Consejería de Educación y múltiples organismos públicos. En total, se han implantado casi medio centenar de organismos y empresas.

El que fuera presidente de la Expo, Roque Gistau, consideró en plena recesión, en 2010, que harían falta diez años para llenar el recinto, aunque aún se está lejos de lograrlo y nadie se atreve a ponerle fecha. Pero como el resto de implicados, reconoce que la transformación que sufrió la ciudad fue histórica y no hubiera sido posible sin la Muestra Internacional.

Fuentes: Heraldo.es y archivo fotográfico de Heraldo.

viernes, 8 de diciembre de 2017

El 8 de diciembre y el Día de la Madre

En España estamos acostumbrados a celebrar el Día de la Madre en el primer domingo del mes de mayo, pero no siempre fue así ya que desde el siglo XVII y hasta 1965 (año en el que se decidió trasladar de fecha) la celebración en homenaje a las madres siempre cayó en el día 8 de diciembre, coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción.



Hasta entonces, la fiesta en honor de todas las madres tenía un carácter únicamente religioso pero a mediados de la década de los años 60 acabó imponiéndose el modelo de fiesta más comercial.

Este tipo de conmemoración, más comercial que religiosa, provenía de Estados unidos, donde se había deformado totalmente el Día de la Madre que allí se celebraba desde 1907, tras haber sido ideada por Ann Jarvis, una emprendedora que quiso homenajear a todas las madres (entre ellas la suya, Ann Maria Reeves Jarvis, famosa activista estadounidense de la segunda mitad del siglo XIX).

El concepto de celebración que ideó Ann Jarvis se desvirtuó totalmente, convirtiéndose en una jornada que servía para gastar y comprar regalos pero no para venerar verdaderamente la figura materna. Dos décadas después la propia Ann fue tenaz  en su lucha por acabar con ese tipo de celebración, pero no lo consiguió y falleció arruinada y con un grave trastorno mental que la había obligado a estar internada en un sanatorio los últimos años de su vida.

Cuando en España, en 1965, se decidió trasladar la fecha del Día de la Madre desde el 8 de diciembre hasta el me de mayo se hizo por la principal razón de que los propietarios de los comercios y grandes almacenes querían para tal día un modelo de fiesta similar al norteamericano. En aquel momento el país (bajo el mandato del dictador Francisco Franco) quería internacionalizarse y muchos eran los lazos que comenzaban a unir a España con los EEUU.

Pero ese cambio drástico de fecha no podía quedar en una simple celebración comercial, por lo que, astutamente, en lugar de colocarlo en el segundo domingo (como los estadounidenses) se puso en el primer domingo de mayo, alegando que éste era el inicio del ‘Mes de María’ y por tanto el de todas las madres. Además se le hacía coincidir con otra importante fiesta de carácter religioso como era el de las Cruces de Mayo.

Finalmente, en este medio siglo que ha transcurrido desde entonces, la festividad del Día de la Madre ha perdido, para la gran mayoría de personas, cualquier simbología religiosa.

Cabe destacar que en la actualidad el único país que sigue celebrando el Día de la Madre el 8 de diciembre es Panamá. Curiosamente en el Reino Unido la fecha en la que se conmemora a las madres (conocido como Mothering Sunday) se celebra desde el siglo XVI el cuarto domingo de Cuaresma.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Adiós, Cassini

Como habréis oído en los informativos, hoy se ha despedido de nosotros la sonda Cassini-Huygens realizando un vuelo adentrándose en la atmósfera del planeta Saturno para acabar desintegrándose por completo.

Esta entrada es un pequeño homenaje a una sonda que ha aportado tantos datos e información a lo largo de su misión y nos ha servido de ayuda a la hora de comprender lo que sucede en nuestro propio sistema solar.

¿Qué es Cassini-Huygens?

Cassini-Huygens es una nave espacial formada por la nave Cassini cuyo objetivo era orbitar el sistema formado por Saturno y sus múltiples satélites y la sonda Huygens, cuya misión era adentrarse en la atmósfera para posteriormente posarse en la superficie del satélite más grande que orbita Saturno: Titán.

Su lanzamiento tuvo lugar el 15 de octubre de 1997 en la estación de Cabo Cañaveral y entró en órbita alrededor de Saturno el 1 de julio de 2004.

El 25 de diciembre de 2004, la sonda Huygens se separó de la nave Cassini para emprender su viaje en solitario hacia la luna Titán, a la cual llegaría el 14 de enero de 2005 adentrándose en su atmósfera y desplegando después un paracaídas para posarse finalmente sobre su superficie.

Titán orbitando a Saturno

Imagen de la superficie de Titán, donde aterrizó la sonda Huygens

Poco se sabía sobre la superficie de esta luna debido a que está cubierta por una densa y opaca atmósfera, por lo que en un principio no se sabía a ciencia cierta si la sonda amerizaría o aterrizaría sobre terreno sólido.

Porque sí, Titán tiene ríos, lagos e incluso océanos, pero no de agua como en la Tierra, sino de hidrocarburos, fundamentalmente metano.

(Como dato curioso añadir que el primero que teorizó sobre la existencia de una atmósfera en esta luna fue el astrónomo español Josep Comas i Solà en 1907 por el efecto de oscurecimiento al borde).


Allí, el ciclo del metano actúa fundamentalmente como el ciclo del agua en la Tierra. El metano se evapora, se forman nubes y vuelve a caer en forma de precipitación sobre la superficie, pero con la diferencia de que allí la temperatura superficial ronda los -180ºC.

Tras posarse sobre la superficie de Titán, la sonda estuvo emitiendo datos alrededor de una hora para ayudarnos a entender un poco más cuáles eran las características de este satélite saturniano.

Recreación artística del aterrizaje de la sonda Huygens sobre la superficie de Titán
En cuanto a la nave orbital Cassini, os podéis imaginar la cantidad inimaginable de datos que ha aportado después de estar orbitando a Saturno y sus lunas durante casi 13 años.

Podría tirarme horas hablando sobre ello, pero centrémonos en lo mas importante:

- Prácticamente nada mas comenzar a orbitar a Saturno, Cassini descubrió otros dos nuevos satélites que orbitaban al gigante gaseoso: Metone y Palene. Con el paso de los años ha ido descubriendo algunas más, hasta un total de 7 nuevas lunas. No nos olvidemos de que Saturno y sus lunas forman como un pequeño sistema solar por sí mismo, con un total de hasta 61 satélites orbitando al planeta.

- Cassini ayudó a ratificar en el año 2002 la teoría de la relatividad de Albert Einstein a través del estudio de las fotografías y demás datos que la sonda enviaba a la Tierra para su posterior estudio.
El experimento se realizó en el verano de 2002, cuando la sonda y la Tierra se encontraban en lados opuestos del Sol, separados por una distancia de más de 1000 millones de kilómetros. Los investigadores observaron el cambio de frecuencia de las ondas de radio que procedían de la Cassini mientras estas pasaban cerca de nuestra estrella. También midieron el tiempo de viaje de una señal desde que fue enviada por las estaciones de seguimiento hasta la sonda y desde esta de nuevo hasta la Tierra. Dichas señales avanzan a la velocidad de la luz.

Con estos datos, los científicos midieron con una enorme precisión cómo la gravedad solar puede llegar a desviar un rayo electromagnético, en este caso una señal de radio. Según la teoría general de la relatividad de Einstein, un objeto masivo como el Sol hace que el espacio-tiempo se curve en sus cercanías, por lo que la luz o las ondas de radio que pasen cerca de él tendrán que viajar durante más tiempo debido a la curvatura. La distancia extra que las señales tuvieron que recorrer procedentes de la Cassini, retrasó su llegada. La cantidad de retraso proporciona una prueba sensible de las predicciones de la teoría de Einstein.

- Una ingente cantidad de nuevos datos acerca de las capas superiores de la atmósfera de Saturno, su enorme campo electromagnético y las gigantescas inclemencias climáticas que se producen en el planeta.

- Nuevos datos sobre la composición de la atmósfera, superficie y capas inferiores de la que probablemente sea su luna mas llamativa e interesante para los científicos: Encélado.

Hagamos un inciso sobre esta luna porque gracias a Cassini y los datos obtenidos, este satélite se ha convertido en uno de los principales candidatos para albergar vida tal y como la conocemos en nuestro planeta.

Imagen de la superficie de Encélado

En 2005, cuando Cassini empezó a sobrevolar esta luna, no se sabía mucho de ella salvo la información aportada por las sondas Voyager en la década de los 80.

En ese mismo año, la sonda descubrió que en el polo sur de esta luna una serie de géiseres expulsaban al espacio lo que parecía ser vapor de agua. Años más tarde se confirmó que los gases escupidos por estos géiseres contenían moléculas de hidrógeno y de dióxido de carbono, por lo que se fortalecía la teoría de que estos gases se hubiesen formado en las profundidades del océano como sucede de forma similar en la Tierra al entrar en contacto el magma con las rocas y el agua.

Tengamos en cuenta que este proceso es una de las principales hipótesis con las que se baraja el comienzo de la vida en la Tierra, por lo que la teoría de encontrar algún tipo de microorganismo cobra más fuerza, aunque de momento solo se trata de simples suposiciones.


Imágenes tomadas por la sonda Cassini de estos géiseres expulsando material a la atmósfera

En principio se creyó que en esta zona del polo sur habría un mar bajo la superficie, y que debido a la inmensa atracción gravitatoria de Saturno, esta hacia que la luna se deformase y produjese estos efectos geológicos. 

Finalmente y tras años de estudio se confirmó que no se trata solo de un pequeño mar bajo la superficie en la zona del polo sur, sino de que se trataba de un océano global que recubriría la superficie total de esta luna por debajo de su espesa corteza de hielo.


Por si fuera poco, Encélado aun tiene otra peculiaridad más y es que el material eyectado al espacio a través de su géiseres (más de 100 identificados por Cassini), se agrupa para formar uno de los anillos mas exteriores de Saturno, el anillo E.


Hablemos también un poco sobre estos espectaculares anillos que rodean a Saturno, puesto que Cassini también nos ha ayudado a saber mucho más acerca de ellos y de cómo se estructuran:



Y es que los diferentes anillos que rodean a Saturno no están divididos así por azar. Aquí entran en juego otras lunas mucho más pequeñas (las lunas "pastoras") que las ya nombradas Titán o Encélado, pero con un papel fundamental en la estructura de estos y de las que Cassini nos ha dejado constancia con alguna imágenes. 

La luna Pandora causando una especie de onda por su efecto gravitacional en el anillo F

Perturbación gravitacional del material del anillo F causado por el paso Pandora

La luna Prometeo, la otra luna que cuida junto con Pandora del anillo F

 Hablaremos de sus dos divisiones más evidentes:

- La división más evidente es la llamada "división Cassini", que fue descubierta por el astrónomo italiano Giovanni Cassini en 1675 y que da nombre a la sonda. Aunque a nosotros nos parezca un simple hueco entre estos anillos, la distancia total de esta división es de 4800km.

¿Y qué produce esta división? Pues como ya hemos comentado antes las culpables son las llamadas "lunas pastoras", encargadas de separar los materiales a su paso. En este caso es la luna Mimas, que repercute gravitacionalmente sobre los materiales que circulan a través de los anillos y los agrupa.

La división Cassini, la que está situada más hacia la izquierda

Foto de Mimas tomada por Cassini
 - La segunda división más caracteristica es la denominada "división de Encke", producida por la luna enana "Pan" que tiene una forma muy peculiar y que se encarga de acumular el material de los anillos a un lado y al otro de su eje orbital.

La luna Pan con su llamativa forma

Pan "pastoreando" los anillos de Saturno

La duración de la misión estaba programada para finalizar supuestamente en el año 2008, pero debido a su buen estado decidieron alargarla lo máximo posible hasta este próximo viernes 15 de septiembre al quedarse ya sin combustible, donde después de pasar entre Saturno y sus anillos para un ultimo estudio sobre la masa de estos, se adentrara en la atmósfera para terminar siendo destruida.

Es por la falta de combustible por lo que se ha decidido que la sonda se desintegre contra Saturno para evitar la posible contaminación microbiana del satélite Encelado que tanto interés ha levantado entre la comunidad científica por su posibilidad de albergar vida.




Y por último os dejo algunas de las impresionantes imágenes que esta misión nos ha regalado:

El polo norte hexagonal de Saturno
Hemisferio norte de Saturno

Nubes de Saturno al infrarrojo

Saturno y sus lunas Dione y Epimetheus
El lado oscuro de Saturno
 
Encélado sobre los anillos de Saturno

Saturno y sus anillos translúcidos

El hemisferio sur de Saturno

"La rosa", el gigantesco vórtice formado en el polo norte de Saturno

Aurora boreal formada sobre la rosa

Cassini a la sombre de Saturno

Una gigantesca tormenta formada en las capas superficiales de la atmófera
Tormentas de Saturno en falso color
 
Foto de los anillos de Saturno en la que se pueden observar las sombras producidas por el material de los anillos. Esta foto se tomo durante el equinoccio de Saturno, momento en el que los anillos apuntan directamente al sol y que ocurre tan solo una vez cada 14 años terrestres

La sombra del gigante proyectada sobre sus propios anillos

La tierra vista desde el polo sur de Saturno
La luna Tetis y su cráter llamado Odiseo con un diámetro de 400km

La luna Mimas con su característico cráter que le hace apodarse como la "Estrella de la muerte"

La luna Hiperión con su apariencia esponjosa

La luna Jápeto, el tercer satélite mas grande después de Titan y Rea

El último adiós de Cassini a la luna Encélado tras ocultarse detrás de Saturno

La última imagen de los anillos de Saturno tomada por Cassini horas antes de precipitarse contra su atmósfera

Imagen del hemisferio norte de Saturno horas antes del final de Cassini

Zona exterior del anillo A en la que se puede apreciar la luna Dafne, causante de la División Keeler. Una de las últimas imágenes tomadas por Cassini

Y finalmente la última foto tomada por Cassini en la que se puede apreciar la atmósfera de Saturno pocas horas antes de entrar en ella.
Hoy comenzó la inmersión final. En cinco minutos, la nave espacial posicionará el INMS para el muestreo óptimo de la atmósfera, transmitiendo datos casi en tiempo real desde entonces hasta el final de la misión.

Además, hoy la Cassini entrará en la atmósfera de Saturno. Al principio, los propulsores funcionarán al 10% de su capacidad para mantener la estabilidad direccional, permitiendo que la antena de alta ganancia de la nave espacial permanezca apuntando a la Tierra, transmitiendo datos de forma contínua.

Un tiempo después, los propulsores de la Cassini estarán al 100% de su capacidad. Las fuerzas atmosféricas aplastan la capacidad de los propulsores para mantener el control de la orientación de la nave espacial, y la antena de alta ganancia pierde su orientación hacia la Tierra. En este momento, que se espera que ocurra a unos 1510 kilómetros por encima de las nubes de Saturno, la comunicación de la nave espacial cesará, y la misión de exploración de Cassini habrá concluido. La nave espacial se romperá como un meteorito momentos después.