miércoles, 1 de julio de 2026

La Canción del Verano

Si hay algo que año tras año no falta a su cita al empezar la época estival es la canción del verano, un tema musical de estribillos pegadizos y que suena a todas horas en todas las emisoras de radio, televisiones y chiringuitos que se precien.

¿Pero, cómo y cuándo surgió esta idea de la canción del verano? 

El concepto de canción del verano, tal y como lo conocemos actualmente, nació en Italia hace justo medio siglo, cuando en 1964 la Asociación Italiana de Fonografía decidió convocar un concurso con el que encontrar nuevos artistas que sacasen un disco y aprovechar las ventas, tal y como venía sucediendo en invierno con el prestigioso Festival de San Remo, el cual se celebraba en febrero y daba pingües beneficios a las discográficas gracias a las buenas ventas de discos singles (45 RPM).

El buen funcionamiento del concurso hizo que en años posteriores se fuese repitiendo este concepto de elegir la canción del verano, las cuales solían ser en su mayoría canciones pegadizas y que invitaban a bailar y disfrutar del verano.

El éxito propició que la idea traspasase fronteras hacia otros países y aterrizase en España en 1966, mismo año en el que nació el programa ‘Los 40 Principales’ en Radio Madrid. Muchos son los expertos que datan ese momento como la llegada del fenómeno de la canción de corte veraniego a nuestro país, aunque cabe destacar que algunos programas de otras emisoras como Radio Miramar, Radio Peninsular o Radio Juventud, ya lo habían puesto en práctica y ese mismo verano también escogieron sus propias canciones del verano.

De todos modos, sea cual fuere la primera canción, el artista que lleva y que llevará la corona como rey de la canción del verano por siempre es, sin lugar a dudas, Georgie Dann.

domingo, 21 de junio de 2026

Verano

Puntual al calendario, otro 21 de junio más vuelve a llegar el verano, una estación muy deseada por unos y a la que otros detestan porque no soportan o les gusta el calor. Llamamos verano a la estación más calurosa del año, pero en realidad, si nos ponemos un poco tiquismiquis, no debería ser del todo correcto llamarla de este modo, ya que debería ser conocida con el término de estío.

Antiguamente, el año estaba dividido en cinco estaciones y no en cuatro como tenemos actualmente. Al igual que ahora, la época  del año en la que las temperaturas comenzaban a descender correspondía al otoño, llegando después el invierno, en el que el tiempo era totalmente gélido.

Coincidiendo con el inicio del año (hay que recordar que, antiguamente, marzo era el primer mes del calendario), llegaba el periodo en el que comenzaba el buen tiempo, conocido igual que ahora como primavera (término compuesto por las palabras latinas prima -primera- y ver –periodo de calor suave o entrada del buen tiempo). A esta le seguía el verano, en el que las temperaturas eran un poco más cálidas, pero no asfixiantes. Podríamos decir que este periodo abarcaba parte del mes de mayo y prácticamente todo el mes de junio.

El término verano deriva del latín ver cuyo significado ya hemos indicado unas líneas más arriba,  por lo que nuestros antepasados no denominaban verano al periodo más caluroso del año, sino que el término utilizado para esos días de calor sofocante era estío (julio, agosto y primeros días de septiembre) y de ahí provienen otros términos como "época estival", "temporada estival", "tiempo estival"...

Por tanto, y siguiendo esta explicación, a lo que nosotros conocemos como verano deberíamos llamarlo estío.

Muchos son los expertos que apuntan a que las estaciones del año hubiesen tenido que quedar como primavera, estío, otoño e invierno, pero la generalización del término verano se impuso a la de estío, quizás por ser mucho más fácil a la hora de pronunciar. Sin embargo, en muchos lugares y lenguas, este término se conservó, tal y como sucede con el catalán, donde al verano se le llama estiu, en el francés como été o en italiano como estate… por poner unos ejemplos.

‘‘Pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo escusado; antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda: la primavera sigue al verano, el verano al estío, el estío al otoño, y el otoño al invierno, y el invierno a la primavera, y así torna a andarse el tiempo con esta rueda continua; sola la vida humana corre a su fin ligera más que el tiempo, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten.’’

lunes, 1 de junio de 2026

Bombón Helado

Christian K. Nelson, combinaba su empleo como maestro de escuela y una pequeña tienda de golosinas y helados que regentaba durante los meses de verano.

En 1920 se le plantó frente al mostrador un niño que tenía una importante duda: no sabía si comprarse un helado o una chocolatina. Solo llevaba dinero para una cosa, por lo que el dilema aun era más peliagudo. Esta incertidumbre del muchacho también despertó la curiosidad e ingenio del señor Nelson, el cual se puso a desarrollar un producto que pudiese ser cremoso como una barrita de chocolate y al mismo tiempo refrescante como un helado. A todo ello le añadiría un corazón de crema de vainilla helada.

 

Después de varias pruebas consiguió algo que se acercaba mucho a lo que pretendía y en 1921 comenzó a comercializarlo en su negocio con el nombre de I-Scream Bars (un juego de palabras, pues aunque literalmente significa  Yo Grito Barras, fonéticamente se lee igual que ice-cream bars, barras de helado). La prueba de fuego para el producto fue durante el Torneo Anual de los Bomberos de Iowa, donde los puso a la venta con gran acogida por parte de los asistentes. Pero se encontró con un problema con el que no contaba… Los empresarios lácteos y heladeros de la zona no veían con buenos ojos el nuevo invento y siete de ellos rechazaron el gestionar la comercialización, hasta que llegó al octavo empresario, Russell Stover. Este vio bien el producto ideado por Nelson y decidió asociarse a él. Una de las primeras cosas que hicieron fue cambiar el nombre al helado, pasando a llamarlo desde entonces Eskimo Pie (pastel esquimal); algunas crónicas dicen que el nuevo nombre fue idea de la señora Stover.

El 24 de enero de 1922 era patentado el producto y para mediados de ese mismo año las ventas del Eskimo Pie eran de un millón de unidades al día.