viernes, 12 de octubre de 2018

La Basílica del Pilar cumple 300 años

De planta rectangular, se celebró procesión y ceremonia pontifical a cargo de Manuel Pérez de Araciel.


La construcción de una catedral es una empresa colectiva que se prolonga años y años, con varios reyes y sus gobiernos y, en algún caso, durante varios siglos. La historia de la basílica del Pilar, desde sus orígenes y en los siglos oscuros, es como la escritura de una enciclopedia de piedra y arte en el tiempo, y es, también, una síntesis de la evolución de distintos estilos arquitectónicos. Ha tenido y tiene muchos especialistas: Federico Torralba, Carmen Morte, Arturo Ansón, Guillermo Fatás y Domingo Buesa, entre otros. Hoy exactamente, día 12 de octubre de 2018, se cumplen 300 años de la inauguración del templo barroco del Pilar, que se asentaba sobre la antigua iglesia románica y sobre otra posterior, más ambiciosa, gótico-mudéjar, cuyo retablo mayor, de Damián Forment, se estrenó en 1518, hace cinco siglos.

Había sido el virrey de Aragón, Juan José de Austria, el responsable de promover en 1670 un edificio de nueva planta, que se parece mucho al templo rectangular que tenemos y que concibió Ventura Rodríguez. Tuvo varios maestros de obra, entre ellos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez, a los que se sumó el arquitecto real Francisco Herrera, ‘el Mozo.’

La nueva construcción se puso en marcha en 1681 y casi 40 años después se inauguró el templo barroco, que se parecía mucho al que conocemos ahora. El historiador Domingo Buesa, conocedor del conjunto y comisario de varias exposiciones pilaristas, entre ellas ‘El Pilar es la Columna’ y ‘El espejo de nuestra historia’, recuerda ese momento clave. Afirma: "Para las gentes de Zaragoza, la construcción del nuevo templo del Pilar constituyó la creación de la imagen de la nueva ciudad que se había convertido en un símbolo para el mundo europeo con el divulgado milagro de Calanda".

La plaza de los ciudadanos

El relato de Miguel Juan Pellicer (1617-1647) había cautivado la atención de las Cortes europeas desde Inglaterra a Viena y fue sancionado luego, tras dos años de investigación, por el arzobispo Apaolaza. Insiste el especialista: "El templo barroco del Pilar recuerda que todos los habitantes de la ciudad construyeron con su contribución personal y sus manos la plaza, lo que se llama “la bandeja delante del templo”, y que fue regalada a la Virgen".

La efemérides empezó en realidad la víspera del día del Pilar. Con la bendición del templo el 11 de octubre de 1718 se aportó un espacio preparado para acoger grandes masas de peregrinos y para dignificar la casa de la Virgen del Pilar que había sido convertida en patrona de la ciudad y patrona del Reino. La tarde del 11 de octubre de 1718 se celebró la primera solemnidad que sirvió de inicio de las celebraciones de la inauguración y el 12 se bendijo con la misa pontifical de Manuel Pérez de Araciel el espacio de los cuatro primeros tramos.

Guillermo Fatás, catedrático de Historia Antigua e historiador de Zaragoza, aporta otro dato: "Quizá deba advertirse que no se había hecho aún la Santa Capilla, estudiada en profundidad por don Federico Torralba Soriano, según la vemos hoy. Lo principal de la liturgia fue una gran procesión para reponer en el altar mayor las reliquias de san Braulio".

Fatás, apasionado del recinto, ha descubierto un hecho muy curioso: el día 12 de octubre se cantaron coplas populares del siglo XVIII. "No se sabe exactamente quien cantó, pero eran coplas con estructura de jota, y algunas parecían de picadillo. Por ejemplo, El Pilar le decía a La Seo: 

"Tú necesitas de muchas / 
columnas para tu planta / 
y yo, con un solo Pilar, / 
tengo más segura Casa"

La magna empresa del Pilar bien podría dar lugar a una novela de José Saramago, Ken Follett o Ildefonso Falcones tan solo por su proceso de ejecución y por la presencia de arquitectos, artistas y maestros albañiles o artesanos.

"La obra arquitectónica, que está apoyada por la familia real, es el símbolo de esa nueva forma de religiosidad que abandona la intimidad de los espacios pequeños, toda una herencia medieval, y busca los grandes espacios para construir la procesión como expresión de los nuevos sentimientos religiosos que apuestan por manifestar la fe en sociedad". Casi como hoy, en cierto modo.

Concluye Buesa: "Se trata de una fe apoyada en el grupo y en clara sintonía con la idea de una sociedad que forma parte del Cuerpo de Cristo, que peregrina junta buscando la Luz y el apoyo de los grandes mediadores, entre los que la Virgen del Pilar adquiere un notable protagonismo".

Fuente: Heraldo.es

sábado, 6 de octubre de 2018

Pilares 2018

Por si queda alguien que, a estas alturas, y después de todo el revuelo que se ha montado en el último mes, fiestas en honor a Nuestra Señora del Pilar del 6 al 14 de octubre...


Aquí, el pregón de 2017 que dio el rapero zaragozano Kase.O tras el monumental pitadón (y con razón) que se comieron los sres. alcalde y concejal del Ayuntamiento de Zaragoza...


 

Que paséis buenos días y que disfrutéis las fiestas con alegría en compañía de vuestros seres más queridos.

martes, 14 de agosto de 2018

Las bromas de la Expo 2008 que ahora pueden salir a la luz

Fue un fin de obras mucho más frenético de lo que pareció en su día. La crecida del Ebro, tras un mes de mayo con 22 días de lluvias, algo insólito en los 105 años anteriores, hizo que los operarios siguieran el 13 de junio de 2008 por la mañana instalando los triángulos de 120 formatos diferentes que recubren la fachada del Pabellón Puente de Zaha Hadid. Los plazos eran tan ajustados que el mismo Roque Gistau, presidente de Expoagua, indicó al personal de seguridad de la Casa Real que, si tenían que salir para que chequearan el recinto esa mañana, "avisara al Rey para que no viniera porque la Expo no se inauguraba". Pero la ceremonia se celebró, aunque de un modo muy distinto al que se había pensado. 


El espectáculo 'Iluminar', del francés Christophe Berthoneau, era el plan B. La crecida forzó la decisión, que se adoptó en los últimos días. De hecho, los invitados a la gala inaugural tenían asignados asientos en el frente fluvial y en el Palacio de Congreso, y estaban advertidos de que, en esta ocasión, el Ebro condicionaría el escenario final. Los fuegos artificiales iluminaron la Torre del Agua, un icono que vio limitada su altura para no superar los 94 metros de altura de las torres de la Basílica el Pilar.

En los 93 días que duró la Expo todos los días pasaban cosas, unas buenas, y otras no tanto. Días que pusieron a prueba los nervios del personal de protocolo, que consiguió que los 16 jefes de Estado, los 20 jefes de Gobierno y los 89 ministros que pasaron por Ranillas, en representación de más de un centenar de países, se fueran contentos. Solo hubo una queja, la de Lituania, porque una grúa manchó de grasa su bandera una de las veces en la que iba a retirarla. 

No hubo fallos con los himnos nacionales. Pero sí se solventó 'in extremis' una posible crisis a causa de las banderas. En el Día de Paraguay, estuvieron a punto de izar la bandera de El Salvador porque estaba mal empaquetada. Y se dieron cuenta cuando apenas quedaban siete minutos para la llegada de la delegación nacional. Dos miembros de protocolo corrieron al hotel Hiberus y, mientras uno pedía permiso, el otro iba 'birlando' la enseña. Un problema más: faltaban sus dos escudos. Regresaron corriendo al hotel y se llevaron la grapadora. El cierzo que soplaba en Zaragoza, y que impidió que la bandera ondeara por completo, hizo el resto. 

Son muchos los que destacan la asistencia de Mijaíl Gorvachov, el último líder de la extinta Unión Soviética, a la Expo 2008. Lo que pocos saben es que se quedó 'colgado' en un ascensor del Palacio de Congresos de Huesca, en uno de los actos que se celebró fuera de Ranillas. También cautivó Naruhito, el príncipe heredero de Japón, tanto que muchos le abrazaron. Pero él hizo gala de una extraordinaria paciencia y, como los japoneses le saludaron al modo tradicional, el cariño de los zaragozanos no acabó en un incidente internacional. 


Algunos países ponían sus condiciones. Lituania que trajo el agua de su país, y Kazajistán quería que parara el teleférico en su día nacional por motivos de seguridad. Solo desistió al conocer lo que tendría que pagar si lo hacían. El Congreso de Viena regula las relaciones internacionales y hay que tratar igual a todos los países, con independencia del tamaño que tengan. 

Aunque ya lo esperaban, los participantes de algunas comitivas internacionales se ponían enfermos en cuanto pisaban España. Sí hubo un caso crítico, el de un viceministro norcoreano que intentó curarse a base de vísceras de cerdo y acabó en el hospital bastante grave. Afortunadamente se salvó. 


No hubo tranquilidad ni siquiera en la ceremonia de clausura. Si el Ebro obligó a modificar la ceremonia de inauguración, el cierzo estuvo a punto de dar al traste con la de clausura. Apenas unos minutos antes del inicio del espectáculo pirotécnico, se logró la autorización para poder lanzar los fuegos artificiales. Y nadie se dio cuenta. Así que no es de extrañar que la mayoría de los responsables perdieran peso; algunos acabaron con diez kilos menos. 



lunes, 6 de agosto de 2018

Hay que entender la gesta de Carolina Marín...

Sí, de verdad, no se preocupen ni tengan cargo de conciencia. Para entender la gesta de Carolina Marín, hay que ser chino o asiático en general, pues en este continente el bádminton es, para que se hagan una idea, tan popular como el fútbol en España. Solo China cuenta con más de 100 millones de practicantes, de ahí que sea la gran potencia dominadora de este deporte, hasta el punto de llegar a rumorearse que dejaría de ser olímpico, pues sus jugadores y jugadoras copaban todos los podios. Claro que la cifra de chinos y chinas que juegan al bádminton se dobla hasta más de 200 millones en todo el sudeste asiático, de ahí que puede decirse que Caro es como una aguja en un pajar.


Pero si esto no es suficiente, sirva este otro dato para ayudar a valorar lo que ha logrado Marín: de los 23 mundiales de bádminton disputados, las chinas lo han ganado en 15 ocasiones, aunque ninguna lo hizo en tres ocasiones, lo que convierte a una española en la mejor de la historia. Han Aiping, Li Lingwei y Xie Xingfang, imbatibles en sus respectivas épocas, se quedaron en dos oros y una plata. 

En categoría masculina, solo ha conseguido esa cifra un jugador, Lin Dan, por supuesto chino, que sumó cinco cetros. Después, con tres, aparece como por arte magia una jugadora de Huelva con un talento natural para jugar a este deporte, una mentalidad para competir fuera de lo común y un entrenador, Fernando Rivas, que ha sabido pulir el diamante en bruto que vio cuando con 14 años la reclutó para el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid.

"Por edad y planificación, el objetivo de Carolina deberían ser los Juegos de 2020. No hay que acelerar el proceso", explicaba el mencionado Rivas en abril de 2014, es decir, antes incluso de que Marín ganara su primer Mundial. Evidentemente, el entrenador granadino no podía pensar que su pupila llegaría, no ya tan lejos, pues sí confiaba en ello, sino tan pronto. Cierto es que la media de edad ha bajado en el bádminton en los últimos 10 años. Por ejemplo, no hay jugadoras chinas de la edad de Carolina. Todas son más jóvenes y cada vez mejores técnicamente.

Hace 20 años era un deporte puramente físico y ahora ha mejorado mucho la técnica porque se han empezado a entrenar desde muy jóvenes, incluso con cinco años ya, y desde los nueve con gran intensidad. Son muchísimas horas de tecnificación, con una media de 40 horas semanales, pues solo descansan la tarde del sábado y el domingo. Y a ese tiempo hay que sumar las horas de fisio y de trabajo psicológico, que van aparte. "Mientras tú no te entrenas, hay un chino que se está entrenando", suele decir Fernando a sus pupilos. A los chinos no se les puede copiar porque siempre irías por detrás, por lo que tienes que evolucionar para ir por delante, precisamente lo que ha hecho Rivas. China no ha bajado su nivel, sino que el resto ha acelerado, de manera especial Japón, que hace años aplicó un plan para empezar a entrenar a los niños y niñas desde muy jóvenes.

Otro dato: de los 20 semifinalistas del Mundial disputado en la ciudad china de Naijing entre individuales, dobles, masculino y femenino, y mixto, la única representante europea era la onubense. De los finalistas, cuatro han sido de China, otros tantos de Japón, más una india y una española. Es decir, Pusarla Venkata Sindhu y Carolina Marín, las protagonistas de la final individual femenina. Es evidente que hace tiempo que Europa se le quedó pequeña a Caro, de ahí sus cuatro europeos: Kazán 2014, La Roche-sur-Yon 2016, Kolding 2017 y Huelva 2018. Sí, el último, disputado en su ciudad natal y en un pabellón que lleva su nombre.

Con solo tres títulos en los últimos dos años, los dos europeos correspondientes y el Super 750 de Japón de 2017, Marín necesitaba dar un golpe de efecto en el Mundial. La alta competición no espera a nadie, y en el bádminton hay demasiadas aspirantes, especialmente de ojos rasgados, como para vivir de los recuerdos. Hace un año, la japonesa Nozomi Okuhara la elimininó en los cuartos de final del Mundial disputado en Glasgow y le impidió el triplete tras haber ganado los de Copenhague 2014 y Yakarta 2015, pues en 2016 disputó los Juegos de Río, donde también se llevó el oro, precisamente en una final en la que derrotó a la india Sindhu.

En Naijing, la onubense llegó a octavos tras debutar ante la tailandesa Busanan Ongbamrungphan de una manera arrolladora (21-9 y 21-8). También ganó sin complicaciones a la japonesa Sayaka Sato (21-7 y 21-13), y ya en cuartos solo necesitó 31 minutos para deshacerse de la india Saina Newhal (21-6 y 21-11). Su rival en semifinales fue la china He Bingjiao, que protagonizó la gran sorpresa al derrotar a la númerouno del mundo, la taiwanesa Tai Tzu Ying, en tres sets (21-18, 7-21 y 21-13). Ernesto García, el tercer hombre del equipo técnico que Carolina ha tenido a su lado en China junto a Fernando Rivas, Anders Thomsen y el fisio Diego Chapinal, había analizado un sinfín de partidos de Ying, pues no en vano desde 2016 la española se ha medido cinco veces a la asiática y las cinco ha perdido.

Pero no, la rival no fue Tzu Ying, sino una china que, además, jugaba en casa. He Bingjiao ganó el primer set, aunque Marín puede con China entera y remontó para meterse en su tercera final. A las indias no se las considera asiáticas por su estilo de juego, ya que no devuelven todo, como hacen las chinas o las japonesas. El juego de Sindhu, su rival tras eliminar a la japonesa Akane Yamaguchi (21-16 y 24-22), le va mucho a Carolina, de ahí su papel de favorita.


A sus 25 años recién cumplidos, últimamente las cosas no le estaban yendo demasiado bien a Carolina, tanto a nivel personal como deportivo, aunque lo uno va ligado necesariamente a lo otro. Siempre se ha dicho que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse, pero cuando hay talento y una mentalidad tan competitiva como la suya, era cuestión de tener esa paciencia que le pedía Fernando Rivas para que la mejor versión de la onubense fluyera con la madurez que dan los años y tener a tu lado un incansable grupo de trabajo en el CAR de Madrid.

Después de 'independizarse' en julio del año pasado, hace unos meses Carolina decidió volver a la Residencia Blume y ocupar la habitación número 205, a la que llegó con 14 años y en la que una imagen suya colgada junto a la puerta recuerda que allí se forjó una campeona olímpica y ahora también tres veces campeona del mundo. Físicamente, Carolina es capaz de jugar un bádminton más propio de hombres que de mujeres. Tácticamente, Rivas se ha visto obligado a buscar alternativas, cambiar o reajustar algunos aspectos de su juego, pues lógicamente las rivales habían encontrado cómo neutralizarlo y el factor sorpresa cada vez costaba más. "Para mí, esta medalla es muy especial, después de pasar un tiempo complicado", comentó la jugadora en Naijing. "Gracias a todo mi equipo por creer siempre en mí y por hacerme creer a mí misma, en que puedo ganar otro campeonato del mundo", añadió.

Dadas las excepcionales circunstancias, creo que Fernando me perdonará la indiscreción. Cuando el sábado le escribí para felicitarle por el pase a la final, justo se conoció que la rival de Carolina sería Sindhu. Aproveché para pedirle un pronóstico y la verdad es que ni lo esquivó ni tampoco lo dudó: “Ganamos”, escribió al instante. Para añadir: “2-0”. Y así fue. Fernando estaba convencido de la victoria de su pupila, quien, después de ir perdiendo 11-16 en el primer set, fue capaz de remontar con un parcial de 31-13, es decir, hasta 18 puntos de diferencia, para ganar con una contundencia solo al alcance de una jugadora con su mentalidad, además de su físico y su juego, por supuesto.


Carolina Marín es lo más parecido a Rafa Nadal en versión femenina. De hecho, me atrevería a decir que ambos son ya los dos mejores deportistas españoles de la historia. Rafa es un ídolo y una referencia para Caro. Zurdos, incansables, capaces de sobreponerse a situaciones límite, con una confianza ciega en sus posibilidades, sin dar nunca una bola o un volante por perdido. Normal que la onubense también muerda los trofeos, en su caso medallas de oro. Hasta en eso le ha inspirado Nadal, aunque Marín también muerde en la pista. "Si te cogen del cuello no te sueltan, son como serpientes", comentó en cierta ocasión sobre sus rivales asiáticas, a las que intimida con su mirada intimidatoria y sus ya famosos gritos cada vez que logra un tanto. Unos gritos que ya son de leyenda en el bádminton mundial. 

Fuentes: ElConfidencial.com y Google Imágenes.

sábado, 14 de julio de 2018

¿Qué fue de los iconos de la Expo Zaragoza 2008?

Algunos símbolos de la Expo aún esperan ser reivindicados, mientras que otros se vendieron al mejor postor o, en el peor de los casos, se les ha perdido la pista. Se dijo que se haría un museo con todos ellos, pero no ha fructificado.


La cabeza de serpiente del Circo del Sol

Se dijo que se reutilizaría para el desfile del pregón de las fiestas del Pilar, pero se hizo ademán de sacarla hace unos años y se olvidaron de ella. En 2010, el reptil sí presidió en la entrada de Vía Univérsitas el Parque de los Insectos que en aquella ocasión se ubicó en el parque Delicias. La serpiente del Circo del Sol está en almacenes municipales, si bien ‘el lector’ de la cabalgata sí formó parte de una reciente exposición en la Sala de la Corona del Pignatelli el día de San Jorge, con la que la DGA celebraba los diez años de la muestra.


Los pingüinos del Iceberg

Suelen protagonizar algunas muestras puntuales nostálgicas de la Expo. Del espectáculo Iceberg se rescató el ojo y la pestaña del gigantesco rostro que giraba en el escenario. También se salvó el camión que salía por la boca y tres pingüinos de los que se lanzaban al Ebro. Alguno de ellos se ha dejado ver en el Acuario, en las oficinas de Turismo o en el Instituto de Tecnología. Al menos tres de estos pingüinos se guardan en un almacén propiedad de Expo Empresarial, si bien también los hay en casas particulares porque los zaragozanos los pescaban al caer al río.

El brillo de las teselas africanas

Supuestamente servirían para decorar la fachada del centro de arte y tecnología de la Milla Digital. Pero no. El pillaje pudo con esta estructura y cuentan que la noche de la clausura de la Expo muchos trabajadores arrancaron y arramblaron con las teselas leds «como si fueran trocitos del muro de Berlín». La tecnología y a la iluminación de última generación hacía que se crearan paisajes cambiantes de la sabana africana y, como curiosidad, cabe citar que la ficha más sustraída (y más repuesta) durante la Expo fue la numerada como K2, que dibujaba unas montañitas.


La gran escultura de bidones

Decenas de bidones y garrafas colgaban de lo alto del Faro conformando una singular escultura que –se dijo– se reciclaría en otro espacio público. De momento, algunas de las botellas se conservan en el interior de uno de los cacahuetes, el denominado edificio Ebro 5, donde se encuentra el mayor almacén (que aún requiere de una exploración a fondo) de objetos la Expo. Allí están algunas garrafas del Faro pero parece que el ramo gigante de botellas (que colgaban a una altura de 22 metros y simbolizaban la necesidad de agua potable) se deshizo tras concluir la muestra.

Las frutas hinchables del pabellón de Aragón

Uno de los secretos mejor guardado es el paradero de las frutas y hortalizas que iluminaban enhiestas el cielo de Ranillas. Es un secreto o un misterio, porque su ubicación es tan incógnita como incierta. Algunas fuentes apuntan a que permanecen en un almacén de la DGA en el polígono de Cogullada y otras a que pueden estar embaladas en el depósito de cachivaches de la Expo que existe en edificio Ebro 5. Eso sí, los hinchables exigían que se plegaran con mucho tino para preservar sus estructuras. Las 17 piezas hiperbólicas (cebollas de Fuentes, melocotón de Calanda, cerezas de Bolea...) eran obra de Quim Güixá y no se han vuelto a ver desde 2008.


Los coloridos topos del parasol

Los topos azules y amarillos de la que fuera pérgola textil que cubría la entrada de la avenida de Ranillas iban a ir a la basura. La asociación del Legado Expo los recogió y los regaló a los interesados a través de su página web. El Ayuntamiento decidió a finales de 2012 cambiar el inmenso parasol y sustituirlo por una nueva pérgola, con otra estética y concepto. Con diseño de Isidro Ferrer, se trata de lonas de tela inspiradas en una cubierta de cañizo con el nombre de los países que participaron en la Expo.


El maquetón zaragozano

La magna maqueta con toda la ciudad al detalle que se podía ver en el pabelló de Zaragoza (¡y que costó un millón de euros!) luce en el ‘hall ‘ del Ayuntamiento. Todas las piezas estuvieron dos años y medio desmontadas y guardadas en un depósito municipal. No era fácil buscarle una nueva ubicación porque la maqueta tiene 15 metros de largo por 6,7 de ancho. Lo mejor es que se ilumina en diferentes colores destacando los atractivos y edificios importantes de la ciudad.

Collares, pines y quincallas varias

Llaveros, pines, carpetas, mochilas, fundas de móvil, e incluso galletas y café fueron algunos de los artículos que se vendieron dos semanas después del cierre en un mercadillo de objetos procedentes de los diversos pabellones. Se celebró a los pies de la Torre del Agua y causó gran expectación entre los trabajadores del recinto y los cazadores de recuerdos. Piezas parecidas reaparecen después en casetas ‘regionales’ de las fiestas y ferias como las de Navidad o las Tres Culturas.

Los cientos de banderas

Las banderas de los 106 países y 19 comunidades autónomas participantes se subastaron. Hubo cuatro juegos de banderas que se cambiaban cada 20 días (de noche con grúas) porque el cierzo las estropeaba. También hubo dos enseñas gigantísimas, una del BIE (Oficina Internacional de Exposiciones) y otra de España, que tenían 25 metros cuadrados cada una y que se colocaban en las grandes citas en el palacio de Congresos. Por difícil que parezca dada su enormidad (como un minipiso de los que se promocionaban entonces) se les ha perdido la pista.


Las obras de arte de los creadores de la tierra

En la cuarta planta del pabellón de Aragón podían verse el Bronce de Botorrita, la Virgen de Iguacel o, por citar un ejemplo más contemporáneo, un óleo con el que Antonio Saura. Todas estas piezas volvieron a sus propietarios tras la muestra, ya que eran préstamos temporales. Las obras de vanguardia que se escondían en los pilares de la primera planta eran propiedad de los artistas y el Gobierno de Aragón, al concluir la Expo, no las adquirió. Entre otras, se exhibían creaciones de Javier Codesal, Bernardí Roig y Baltazar Torres. También la instalación ‘Sueños azules’, del artista Ricardo Calero, de la que fueron sustraídas más de cien ‘lágrimas’ de cristal.

Las cestas de la telecabina

La telecabina de la Expo debía sobrevivir a la cita internacional y funcionar durante 25 años como recurso turístico de Zaragoza, pero dejó de girar hace más de ocho años por sus elevadas pérdidas. En mayo de 2015 comenzaron a desmontarse las cestas (los postes siguen) con la intención de preservarlas hasta su traslado a alguna estación de esquí. Los propietarios de esta infraestructura, Aramon, y la empresa que la fabricó, Leitner, buscan un complejo invernal que se interese por el telecabina. Tras la Expo se esperaban unos 190 000 viajes anuales pero apenas se alcanzaban los 35 000.


El Greco de la Santa Sede

‘El bautismo de Cristo’, el último cuadro que pintó el Greco antes de morir, se exhibió durante tres meses en el pabellón de la Santa Sede. Cedido por la fundación Casa Ducal de Medinaceli, a la que pertenece la obra fechada entre 1612 y 1622, fue tratado entre algodones y constantemente custodiado. Tras la Expo, con una escolta de seguridad, volvió por carretera hasta el lugar donde se expone habitualmente: la iglesia hospital de Tavera, un municipio de la provincia de Toledo. En Ranillas este cuadro y otras obras atrajaeron a 453 168 visitantes.


Una maqueta para El Faro

No es tan pequeña (está a escala 1:40) y se eleva sobre una base de piedras que quieren simbolizar a todas las organizaciones que trabajaron en ese espacio. El escultor Fernando Nácher (con experiencia como docente en el taller de cerámica de Muel) completó la maqueta del emblemático pabellón el Faro, que fue el punto de encuentro del comercio justo y las oenegés en la Expo. El edificio con forma de cántaro o botijo de barro fue obra del arquitecto Ricardo Higueras y se destruyó tras la muestra.


La plaza temática Sed se reinventa en Valladolid

No deja de asombrar que el mejor paradigma de la buena gestión de la post-Expo se encuentre... ¡en Valladolid! Zaragoza decidió malvender el pabellón Sed, que se ha transformado en la ‘Cúpula del Milenio y se ha convertido en icono pucelano. Por apenas 12 000 euros y aduciendo que en el frente fluvial no se podía mantener por las crecidas del río, se perdió una plaza temática, al tiempo que sus gemelas, Agua Extrema o El Faro, sucumbían bajo la piqueta. Con alguna reformita, a orillas del Pisuerga luce como nueva.

El sino de los regalos oficiales

Zaragoza fue la sede pero España era el país organizador de la Expo, por lo que los regalos oficiales se llevaron todos a Moncloa. Los países africanos acostumbraban a regalar figuritas de animales; los europeos, cuadros y libros; los americanos, artesanías y telares; mientras que los árabes obsquiaban objetos de marfil o con dorados, eso sí, de menos de 125 dólares, porque tal era la norma. El libro de honor con todas las dedicatorias traducidas también está en Madrid.

Otros sueños que se frustraron

Cuando la gran verbena de Ranillas tocaba a su fin (el 14 de septiembre), hubo no pocas voces ciudadanas que pedían que se prolongara hasta el Pilar. Aquello fue imposible como fue también celebrar en 2014 ExpoFloralia en Las Fuentes (ExpoNabo para los amigos) que proclamaba Belloch a los cuatro vientos para arreglar la orla este. Mucho más cerca estuvo la capitalidad cultural europea del 2016, aunque finalmente fue San Sebastián la que se llevó el gato al agua.

Fuentes: Heraldo.es y archivo fotográfico de Heraldo.