jueves, 27 de agosto de 2020

GP de Bélgica 2000: el mejor adelantamiento de la historia de la F1

La maniobra de Mika Hakkinen, el finlandés volador, en Spa fue una maniobra simplemente IRREPETIBLE. Es muy probable que nunca veamos nada igual en el futuro. Aunque a lo mejor me equivoco...

El 27 de agosto de 2000, Mika Hakkinen firmó el mejor adelantamiento de la historia de la F1 y uno de los momentos más memorables del GP Bélgica. Se presentó en Spa líder del mundial con dos puntos de ventaja sobre Michael Schumacher, uno de los mejores pilotos de la Historia. Su victoria dos semanas antes en Hungría, demostraba que el finlandés se encontraba en un gran estado de forma.

La temporada estaba siendo un mano a mano entre los dos. Hasta esa cita, el escandinavo había ganado 3 carreras y el de Kerpen, 5. El Káiser, campeón con Bennetton en 1994 y 1995, llevaba cuatro años -desde 1996- persiguiendo sin éxito el título con Ferrari. La rivalidad entre el Barón Rojo y Hakkinen no paraba de creer. No en vano, este último le había cerrado el paso hacia la gloria en 1998 y 1999.

Envueltos en ese clima de máxima rivalidad llegaron a los bosques de las Ardenas. Allí librarían una batalla casi tan dura como las que protagonizaron los ejércitos aliados y alemán en la II Guerra Mundial. Y protagonizarían uno de los mejores adelantamientos de la Historia de la F1.
El Día D (domingo) y la Hora H ( Hakkinen) de la contiendia automovilística había llegado. Mika partía desde la pole y Schumacher el 4º. La salida tuvo lugar detrás del coche de seguridad debido a la lluvia y a la escasa visibilidad reinante en el asfalto belga.
Quizás ése fue uno de los pocos instantes de tregua, porque cuando el safety se marchó, comenzó la guerra. El imperio rojo de Ferrari contra el británico de McLaren, Alemania vs Inglaterra. 

Los espectadores iban a ser testigos del mejor adelantamiento de la historia de la F1 y una de más míticas carreras de la especialidad. Después de apagarse el semáforo, Mika inició las hostilidades poniéndose al frente del pelotón. Transcurridas unas vueltas, y gracias a una gran ofensiva germana (Michael Schumacher), el dominio de la situación pasó a manos del Káiser.
Sin embargo, Hakkinen, como un buen soldado -del volante-, no estaba dispuesto a rendirse y comenzó una persecución despiadada para capturar a su objetivo rojo. A falta de 5 vueltas ya le tenía en el punto de mira. Michael, que seguía primero, supo defenderse con mucho ardor y algunas malas artes -le cerró la puerta y le envió a la hierba a más de 300 km/h-.

A pesar de ello, Hakkinen había estudiado las debilidades de su enemigo teutón. Conocía cuál era el flanco débil por el que rompen las defensas alemanas y tras Eau Rouge, su MP4-15 salió como una bala. 
 
Mika comprendió entonces que, después de varias escaramuzas, había llegado el momento de la verdad. Debía atacar con toda la artillería -mecánica- disponible. Entonces apareció un invitado inesperado en el horizonte, el brasileño Ricardo Zonta. Las banderas azules de los comisarios comenzaron a agitarse. Avisaban del zafarrancho de combate que se desataba  detrás del carioca.
 
 
 
Zonta vio aterrorizado como tras él, y en fila india, se situaban dos obuses, uno rosso y el otro plateado. Michael aguantó el rebufo y en el último instante superó por el exterior al BAR-HONDA de Ricardo. Hakkinen, hizo lo propio por el interior. Tras esta pasada estratosférica, Michael y Mika se situaron en paralelo. La frenada a derechas de este último fue brutal.
 
Y así, entre el delirio del público y el pulso acelerado, Hakkinen le ganó la posición y la carrera a Schumi. La maniobra, perfecta en su ejecución y técnicamente inverosímil, se convirtió para muchos en el mejor adelantamiento de la historia de la F1.
 
Al igual que los aliados, el rubito de Vantaa (Helsinki) salió victorioso de la Batalla de las Ardenas, tras derrotar al enemigo teutón. Desde entonces su heroica hazaña permanece en nuestro recuerdo imborrable... y en el del propio Hakkinen, a quien todavía le brillan los ojos rememorando su gesta.


jueves, 12 de marzo de 2020

La importancia de lavarse las manos en tiempos del coronavirus

La siguiente infografía elaborada por Pictoline explica de manera simple la importancia de lavarse las manos con jabón durante estos días de crisis/pandemia del coronavirus COVID-19.


Damas y caballeros, RECUERDEN:

- RESPONSABILIDAD.
- CALMA.
- PACIENCIA.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Unas cuantas curiosidades sobre los cementerios

El primero de noviembre es por antonomasia el día del año en el que más personas acuden a los cementerios para llevar flores e ir a visitar a sus seres queridos fallecidos. Se realiza esta fecha debido a que es festiva (Día de Todos los Santos) aunque el Día de los Santos Difuntos es el día siguiente, 2 de noviembre.
Aprovechando esta festividad os traigo al blog media docena de curiosidades relacionadas con los cementerios:


  • El origen del término ‘cementerio’
Cementerio proviene del latín vulgar ‘cemeteriu’, éste del latín culto ‘coemeterium’ que a la vez venía del griego ‘koimeterion’ -κοιμητήριον-: lugar donde dormir/dormitorio (koimo: dormir/estar echado/acostarse, -terion: sufijo de lugar).
Al castellano nos llegó como ‘cemeterio’ (desde el latín vulgar cemeteriu), pero a través de los siglos se le coló al término una ‘n’ intercalada, la cual los expertos se dividen entre dos motivos las posibles causas de que el término acabase siendo conocido por todos como ‘cementerio’ y no ‘cemeterio’. Por un lado por la facilidad a la hora de ser pronunciada, ya que es mucho menos complicada hacerlo con esa ene extra. Por otro lado, muchos son los que defienden la hipótesis de que hubo quien confundió el origen etimológico de la palabra y se lo adjudicó al término latín ‘caementa’ (piedra quebrada) que derivó en ‘cemento’, al utilizarse esta argamasa para construir y cerrar las tumbas o nichos.
  • ¿Por qué antiguamente llamaban ‘Necrópolis’ a los cementerios?
Antes de la llegada del cristianismo aquellos lugares destinados para dar sepultura a los fallecidos eran conocidos como ‘Necrópolis’, término que proviene del griego ‘nekrópolis’ -νεκρόπολις- y significa literalmente ‘ciudad de los muertos’ (necro: muerte, polis: ciudad).
Ante la creencia cristiana de que la muerte solo es un tránsito y, por tanto, al fallecer lo que se hacía era ‘dormir’ para posteriormente ‘resucitar’ se sustituyó el termino necrópolis por el de cementerio en la mayoría de culturas.
  • El origen de la costumbre de llevar flores a los muertos
El origen de dicha costumbre se remonta a la antigüedad, en la que los fallecidos eran puestos a exposición de todos durante varios días, con el propósito de ser velados y comprobar que no regresaban de la muerte.
Por aquel entonces no existían las avanzadas técnicas de embalsamiento y las que habían no estaban al alcance de todo el mundo, por lo que, los cuerpos (que solían estar expuestos a la intemperie), se descomponían y desprendían un desagradable olor, sobre todo en época de calor. Para enmascarar ese hedor, se quemaba incienso y se cubría al fallecido con todo tipo de flores, lo cual aromatizaba el ambiente y hacía más agradable el acto de velar al difunto.
Con el transcurrir de los años, la costumbre de llevar flores a los muertos perduró y se afianzó, no solo durante el tiempo de vela y entierro, sino que también llevarlos al cementerio en días específicos, como el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos.
  • ¿Por qué en los cementerios hay plantados cipreses?
Una de las características más llamativas de los cementerios (sobre todo de los países mediterráneos) es la visión de los solemnes cipreses que ahí se encuentran plantados.
El motivo de que este vistoso, alto y frondoso árbol esté plantado en el ‘camposanto’, se debe a la longevidad del mismo, su hoja perenne y a no necesitar cuidado especial alguno. Soporta bien los cambios bruscos de temperatura y no varía en su forma y color (verde oscuro).
La altura del ciprés ayuda en gran medida como cortavientos, plantándose próximo a los muros del cementerio, y al crecer su raíz de manera vertical y recta hacia abajo, esta no crea los posibles estropicios que otro árbol ahí plantado causaría a las lápidas y otros ornamentos fúnebres.
La costumbre de utilizar cipreses en los cementerios es antiquísima, encontrándonos que las antiguas civilizaciones griega y romana ya lo plantaban y atribuían toda una simbología alrededor de la muerte. La forma ascendente y frondosa del tronco hacia la copa de este árbol encaminaba (según la mitología) las almas de los difuntos hacia los cielos.
Y ya que he nombrado la mitología, encontramos en la griega el mito alrededor de Cipariso (cuya traducción es Ciprés), un joven que por error mató a su ciervo domesticado, siendo tan grande su dolor y pena que le pidió al dios Apolo que permitiera llorarlo eternamente, convirtiendo a Cipariso en un árbol (ciprés) y quedando, desde ese momento, relacionado este árbol con el duelo tras la pérdida de los seres queridos.
  • ¿Por qué se llama ‘mausoleo’ a los sepulcros suntuosos?
El término ‘mausoleo’, para referirnos a las tumbas construidas de forma esplendida con todo tipo de detalle y gran solemnidad, proviene de Mausolo, gobernador (sátrapa) de la provincia de Caria que falleció en el año 353 a.C.
Su hermana (y a la vez esposa) Artemisia II asumió su cargo, mandando erigirle un monumental sepulcro y para ello reunió a los artistas griegos dedicados a la escultura y arquitectura más importantes de la época. Hasta allí se personaron Briaxis, Escopas, Leocares, Sátiros, Timoteo y Piteos, quienes diseñaron un templo funerario en Halicarnaso en el que colocaron la tumba rectangular de mármol y la rodearon de 36 columnas jónicas sobre las que descansaba un arquitrabe y sobre este una pirámide en la que colocaron un carro de bronce con las estatuas de Mausolo y Artemisa (que falleció un año antes de ser finalizada la obra). El 350 a.C. el monumento estaba terminado, convirtiéndose en todo un símbolo que dio origen al término ‘mausoleo’. En 1404 fue destruido por un terremoto.


  • ¿Cuál es el origen del término ‘sarcófago’?
Conocemos como ‘sarcófago’ al sepulcro, normalmente realizado de obra y piedra, que es utilizado para dar sepultura a un cadáver (o varios).
El origen etimológico del término sarcófago lo encontramos en el griego ‘sarkophágos’ (σαρκοφάγος) aunque al castellano llegó desde el latín ‘sarcophăgum’ y cuya traducción literal es ‘el que se come / el que devora la carne’.
Y es que ese ‘devorar la carne’ provenía del tipo de piedra caliza utilizada en la antigüedad para construir los sarcófagos, la cual tenían el convencimiento que poseía unos poderes especiales para comer y hacer desparecer los cuerpos que ahí se introducían.

sábado, 5 de octubre de 2019

Pilares 2019

Por si queda alguien que, a estas alturas, y después de todo el revuelo que se ha montado en el último mes, fiestas en honor a Nuestra Señora del Pilar del 5 al 13 de octubre...

Haz clic aquí para descargarte el cartel en su tamaño original

En esta ocasión, como no he encontrado el mitin que dieron el año pasado en el balcón del Ayuntamiento en lugar de pregón, no hay vídeo.

Que paséis buenos días y que disfrutéis las fiestas con alegría en compañía de vuestros seres más queridos.