martes, 18 de diciembre de 2018

1118: la reconquista cristiana de Zaragoza

Uno de los momentos más emblemáticos de la conquista cristiana por parte del Reino de Aragón fue la toma de Zaragoza (o Saraqusta, como la llamaban los musulmanes) el 18 de diciembre del año 1118. Fue todo un hito, casi comparable a la conquista de Toledo por parte de los castellanos 33 años antes. Y es que la Zaragoza musulmana, o la Medina Albaida como la denominaban los poetas andalusíes (la Ciudad Blanca), había sido una de las urbes más importantes de toda al-Andalus. No solo en población, sino por su importancia política tanto en los periodos emiral y califal, además de haber sido uno de los reinos de taifas más poderosos. También tuvo mucha importancia en el aspecto cultural, con figuras como el gran filósofo Avempace.

Saraqusta durante la época musulmana

Pero desde finales del siglo XI el Reino de Aragón estaba mostrando un enorme empuje que le llevó en el año 1096 a conquistar Huesca, amenazando ya casi de forma directa a Zaragoza. Su conquista ya era casi cuestión de tiempo y de quién se haría con tan preciado premio, pues no solo los aragoneses la ambicionaban. Castilla ya había logrado casi medio siglo antes someterla al pago de parias, por lo que esgrimían que si alguien tenía derecho a tomar la ciudad eran precisamente ellos.

Pero Alfonso I, “el Batallador”, quien llegó al trono aragonés en el año 1104, no iba a permitir que eso sucediera, pues habría significado el cierre de su zona de expansión y que a Aragón le ocurriera lo mismo que le sucedería a Navarra.  Así pues se puso manos a la obra y comenzó los preparativos que culminarían con el asedio a la capital del Ebro. El monarca aragonés sabía que solo con sus propias fuerzas sería difícil someter a una ciudad que se calcula contaba por aquél entonces con unos 25 000 habitantes junto con sus alrededores, la cual era una cifra considerable para le época. Por ello comenzó unas maniobras diplomáticas que llevaron a la concesión de la Bula de Santa Cruzada por parte del papa Gelasio II, lo que le concedió unos importantes ingresos para dedicar al asedio además de que fueron numerosos los caballeros europeos que acudieron a la llamada del pontífice. No en vano, apenas 20 años antes se había conquistado Jerusalén, y la cristiandad seguía demandando hombres para ir a luchar a Tierra Santa y defender los Santos Lugares. Las indulgencias celestiales que se concedía a los que allí fueran eran importantes, pero el viaje era largo e incierto. Es por ello que la cruzada de Zaragoza tuvo un gran éxito, sobre todo entre los caballeros franceses pero también navarros, catalanes y castellanos, pues tenían mucho más cercana a la ciudad del Ebro que a la ciudad palestina y los premios espirituales, así como la promesa de botín, eran las mismas. Algunos de los señores más importantes que acudieron a la llamada fueron Gastón de Bearne, vizconde del Bearne (Francia) y quien gracias a su enorme contribución recibió de manos del monarca varios señoríos en Aragón, incluyendo los de Zaragoza y Uncastillo. Era un hombre de gran experiencia en estas lides, pues participó en la ya mencionada Primera Cruzada de Tierra Santa, en la que se conquistaron los Santos Lugares. También es destacable la participación de Céntulo, conde Bigorra (Francia) y hermano de Gastón.

 
Las tropas se concentraron en Ayerbe y desde allí fueron avanzando y sometiendo plazas como Almudévar, Gurrea de Gállego y Zuera. El asedio comenzó en mayo del año 1118 y fue largo a pesar de la escasez de defensores con los que contaba la ciudad. Sin embargo, los almorávides, dominadores por entonces de al-Andalus, enviaron desde Granada a Abd Allah ibn Mazdali con un contingente de hombres para sostener la defensa.

Alfonso I llegó al sitio una vez iniciado este, y cuenta la leyenda que avistó la ciudad desde la zona que hoy se conoce como Juslibol. Este nombre deriva de la frase en latín “Deus lo vol” (“Dios lo quiere”), que era el grito de guerra usado por los cruzados en Tierra Santa y que por supuesto usó también el monarca al ver el objetivo tan cerca ya de su alcane. Existe también en la zona los restos de un castillo llamado también de Juslibol y mandado construir en tiempos de Pedro I, lo que quizás habría dado el nombre a la zona.


El asedio fue penoso tanto para sitiados como para sitiadores. Incluso un buen número de franceses regresaron a sus casas debido a la falta de víveres. Pero también nos dejó algunas historias para el recuerdo. Junto al río Huerva sigue existiendo la iglesia dedicada a San Miguel de los Navarros. Pero, ¿por qué ese apelativo? En los alrededores de lo que hoy es la plaza de San Miguel se situó el campamento formado por el contingente de navarros que habían acudido a la cruzada para conquistar la ciudad. Durante uno de los intentos de asalto a esa zona de la muralla, los musulmanes realizaron una salida que logró poner en serios apuros a los soldados navarros. Cuando parecía que los defensores de la ciudad estaban a punto de imponerse y dar un duro golpe al cerco cristiano, cuenta la historia que apareció el Arcángel Miguel y comenzó a luchar contra las tropas islámicas, obligándolas a volver a entrar en la ciudad y salvando así al ejército cristiano de una dura derrota. Por ello, y con el tiempo, fue ahí donde se erigió en recuerdo la iglesia de San Miguel de los Navarros, protagonista también de otra historia, la Campana de los Perdidos, pero eso lo dejaremos para otro día.


El invierno se echó encima pero la ciudad, ya escasa de víveres, perdió el 16 de noviembre al líder de la defensa, el mencionado Abd Allah ibn Mazdali, lo que desmoralizó ya de forma definitiva a los defensores. Finalmente, el 11 de diciembre se acordó la entrega de la ciudad, y por fin el día 18 Alfonso I y su ejército entraron en Zaragoza, que, tras 404 años de dominio musulmán, volvió a ser de nuevo cristiana.

Texto: Sergio Martínez Gil, licenciado en Historia por la Univ. de Zaragoza.
Fuente: Blog "Historia de Aragón".

jueves, 13 de diciembre de 2018

¿Por qué muchos mercadillos de Navidad se inauguran el día de santa Lucía?

Durante el conocido como puente de la Purísima o de la Inmaculada hay muchas personas que aprovechan para colocar la decoración navideña en sus hogares y, para ello, echan mano de aquellos elementos que llevan guardados de navidades pasadas o se desplazan a algún mercado navideño.


En la actualidad nos encontramos los puestos de esos mercadillos navideños desde principios del mes de diciembre o incluso desde finales de noviembre, pero tradicionalmente se realizaba el 13 de diciembre, coincidiendo con la festividad de santa Lucía (uno de los más conocidos es la Fira de Santa Llucia que se celebra en Barcelona y que es colocada frente a la Catedral).

El hecho de que esos mercados coincidieran con dicha onomástica fue a raíz de la cristianización de las tradiciones paganas a partir del siglo IV después de Cristo.

Hasta entonces y coincidiendo con esta época del año, se celebraban unos mercados previos a la celebración del Solsticio de Invierno y la conmemoración de la festividad del Sol Invictus (sustituido posteriormente por la Navidad).

Con la expansión del cristianismo, se sustituyeron la mayoría de celebraciones paganas y el mencionado mercado previo al solsticio (con el que se compraban las provisiones para el invierno) se transformó en un mercadillo navideño.


La fecha del 13 de diciembre fue escogida por ser la efeméride del fallecimiento y martirio de Lucía de Siracusa en el año 304 después de Cristo. Esta fecha coincidía en el entonces calendario Juliano con el día del solsticio de invierno y que, cuando se impuso el calendario Gregoriano en el siglo XVI, se avanzó diez días la festividad y con ello la feria y mercado navideño.

Hay mucha gente que sostiene que la fecha en la que se debe empezar a colocar los adornos navideños es el 6 de diciembre, día de San Nicolás (nombre originario de nuestro Papá Noël). Pero eso depende de cada uno.

lunes, 3 de diciembre de 2018

San Fermín NO es el patrón de Pamplona

Como todo el mundo sabe, cada 7 de julio, y desde el año 1591, se celebra la festividad de san Fermín y con ella unos festejos que han convertido en universalmente famosa a la ciudad de Pamplona

Este evento ha hecho que sean muchas las personas que estén convencidas de que en esta fecha lo que se conmemora son las fiestas en honor al patrón de esta población. Sin embargo, la realidad e completamente diferente ya que san Fermín NO es patrón de Pamplona. Comparte el copatronazgo de la Comunidad Foral Navarra junto a san Francisco Javier, cuya festividad se celebra el día 3 de diciembre, siendo declarado éste como el día de Navarra, aunque cuando cae en domingo, la fiesta se traslada al lunes siguiente.

Anónimo. "San Francisco Javier y San Fermín", tercer cuarto del siglo XVII.
Parroquia de San Pedro, Elgorriaga


El privilegio del patronazgo de Pamplona recae en san Saturnino de Tolosa, quien fuera el evangelizador de Navarra en el siglo III y conocido también como san Cernín o Sernín. Este santo fue quien convirtió al cristianismo a los padres de Fermín. Su festividad se celebra el 29 de noviembre. También es patrona de la ciudad la Virgen del Camino, cuya festividad cae el 15 de septiembre.

Hay que señalar también que, a pesar de celebrarse en la población de Pamplona la Fiesta Mayor coincidiendo con la semana en la que cae san Fermín (7 de julio, los sanfermines), este día no está considerado como festividad local.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Gracias, Fernando

Se acabó. La aventura de Fernando Alonso en Fórmula 1 toca a su final, tal y como avanzó el mismo piloto asturiano a mediados de agosto en sus redes sociales. Y lo hará en el último gran premio de la temporada: el gran premio de Abu Dhabi.

Si nos paramos a pensar un poco, podemos deducir que la carrera del español en Fórmula 1 desde que dejara la Scuderia Ferrari allá por el año 2014 ha sido un desastre, pero, sinceramente, creo que le tenemos que estar muy agradecidos a Fernando. Le tenemos que estar agradecidos por hacer que la Fórmula 1 haya sido durante unos cuantos años uno de los deportes más seguidos en España. Le tenemos que estar agradecidos por hacernos vibrar en aquellas carreras cuando luchó y ganó por los campeonatos en los años 2005 y 2006, por aquel tumultuoso pero emocionantísimo año 2007 en McLaren-Mercedes, por aquellos momentos en Ferrari desde 2010 hasta 2014. Y también le tenemos que estar agradecidos por hacer que España fuera reconocida en el exterior no solo por el Real Madrid o el FC Barcelona. Bien es cierto que los deportistas Pau Gasol y Rafa Nadal (para mí son los tres deportistas más grandes que ha dado España en toda su historia) también han sido unos perfectos embajadores del deporte español, pero Fernando fue el que llegó primero, puso a Asturias en el epicentro del deporte mundial y logró triunfar en una disciplina en la que nadie había triunfado antes.

Alonso cruzando la meta en el GP de Brasil 2005 en tercer lugar, lo que le aseguraba el campeonato del mundo de pilotos de forma matemática.

Bueno, vale, no fue el primer pionero de los deportes de motor en nuestro país. Eso os lo compro. Ángel Nieto y Carlos Sáinz tienen mucho de que hablar en este aspecto, pero en Fórmula 1, ningún español había logrado tanto desde Alfonso de Portago.

Es muy probable que la carrera de Fernando en Fórmula 1 no haya sido tan exitosa como muchos esperábamos que fuera en el lejano año 2003, cuando empezó a demostrar su calidad a bordo de un Renault. Muchos decíamos: "si se hubiera ido a Ferrari en lugar de irse a McLaren..." O, ya en 2009-2010, "si se hubiera ido a Red Bull, ahora tendría 8 mundiales". Bueno, eso no son más que conjeturas. Lo de decir que fuera tan gafe como don Carlos Sáinz, NI DE COÑA. Nadie sabía en el momento en el que se encontraba lo que iba a pasar y cómo iban a suceder los acontecimientos.

A finales de 2005 anunció que se iba a McLaren-Mercedes para 2007 y nadie, repito, NADIE, pensaba lo que iba a pasar aquel año. Que si la trama de espionaje, que si los mamoneos que hizo el jefazo Ron Dennis para hacer que Hamilton despuntara, que si el por saco que dio el papi de Lewis todo el año en el box... Bien es cierto que tenían un cohete, pero todo se torció y acabó como acabó meses más tarde. Los años 2008 y 2009 fueron un impasse para acabar recalando, finalmente, en la Scuderia Ferrari. Muchos nos frotábamos las manos y al final nos llevamos unos cuantos chascos bien gordos. En 2010 cometieron aquella cantada en la última carrera, en 2011 no hubo manera de meterles mano a los intratables Red Bull, en 2012 faltó un pelo para ganar el mundial, en 2013 todo iba bien hasta que la FIA le permitió las trampas a los Red Bull y 2014 fue un año nefasto con la llegada de los nuevos motores y reglas. Hasta yo me llevaba las manos a la cabeza con los ridículos de Ferrari carrera tras carrera y me emocioné cuando supe que volvía a McLaren, equipo que volvió a unir fuerzas con la marca nipona Honda. Pero ya se sabe que, salvo contadísimas excepciones, segundas partes nunca fueron buenas. 2015 fue una temporada para hacer pruebas. En 2016 parecía que todo funcionaba mejor, pero en 2017 fue algo similar que dos años antes e hizo que el matrimonio McLaren-Honda se divorciara antes de tiempo debido a los pésimos resultados. Sin embargo, la llegada de Renault como nuevo motorista de la escudería de Woking no ha servido de mucho y a la vista están los resultados de los dos pilotos durante todo este 2018. ¿Qué os jugáis a que en 2019 y en los años venideros Honda tiene un pepino de motor y que los Red Bull volarán? La respuesta, a partir del año que viene...

Alonso celebrando su mejor victoria en Fórmula 1: el GP de Europa 2012 celebrado en Valencia.
Fernando se puso como meta lograr la triple corona del automovilismo (ganar en el GP de Monte-Carlo, ganar en las 24 horas de Le Mans y ganar las 500 millas de Indianápolis) y está cerca de conseguirlo tras vencer el pasado mes de junio en el trazado francés de Le Sarthe. Ojalá lo consiga lo más pronto posible o durante los próximos años y, ya esto es un deseo personal, ojalá vuelva en un plazo corto-medio a la Fórmula 1 a un equipo puntero que le permita luchar para estar arriba y para conseguir su tercer campeonato e igualar al mítico Ayrton Senna.

Fernando no ha sido el piloto que ha ganado más carreras, el que ha hecho más poles o siquiera el que ha obtenido un mayor número de vueltas rápidas en su palmarés. Es más, muchos pensaban que era borde o antipático, pero, con el paso del tiempo, ha logrado llegar a la gente y ha demostrado que tenía y que tiene talento en sus manos. Con razón los expertos en la materia lo colocan en el Top 5 de pilotos de la historia. Si ellos lo dicen, que saben algo del tema, habrá que escucharles...

Alonso en 2016
Yo, como seguidor de la Fórmula 1 desde que era un niño, por todos los momentos vividos (y por los que están por llegar)...

GRACIAS POR TANTO, FERNANDO.

domingo, 11 de noviembre de 2018

El 11 de noviembre y las amapolas

John McCrae fue un médico de origen canariense que sirvió como cirujano en un hospital de campaña durante la Primera Guerra Mundial. Además de su vocación por la medicina, McCrae era un gran amante de la poesía y siempre que podía (o era visitado por las musas de la inspiración) escribía algún poema.



Esto le pasó el 3 de mayo de 1915, cuando tras acudir al funeral de su compañero Alexis Helmer, fallecido en el campo de batalla, el acto fúnebre le inspiró para escribir un poema que tituló «En los campos de Flandes» y en el que hacía mención a las amapolas que brotaban de las tumbas de los soldados que habían muerto en aquella guerra.



El poema fue publicado poco tiempo después en la revista británica Punch (muy de moda en aquel tiempo gracias a la feroz crítica que hacía del conflicto bélico). Meses después, Moina Michael, una de las secretarias de la oficina de la YMCA en Nueva York quedó emocionada por las letras escritas por John McCrae y el 9 de noviembre de 1918 (dos días antes del armisticio de la Primera Guerra Mundial) decidió comprar unas amapolas y repartirlas entre los asistentes en la conferencia que celebró la YMCA.

La francesa Anna Guérin (también voluntaria de la organización) quedó conmovida por el gesto de su compañera Moina y cuando volvió a Europa decidió hacer lo mismo en su país, coincidiendo con el final de la Gran Guerra el 11 de noviembre. Desde entonces, coincidiendo con el aniversario y todas las conmemoraciones que se realizan durante el mes de noviembre, son infinidad las personas que cada año lucen una amapola (colocada en la solapa o en el pelo) como homenaje a los soldados caídos.



Este día es conocido internacionalmente como el ‘Poppy Day’ (Día de la Amapola o Día del Recuerdo).
 
El poema «En los campos de Flandes» dice así:
«En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
escasamente oída por el ruido de los cañones.
Somos los muertos.
Hace pocos días vivíamos,
cantábamos, amábamos y éramos amados.
Ahora yacemos en los campos de Flandes.
Contra el enemigo continuad nuestra lucha,
tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas.
Mantenerla en alto.
Si faltáis a la fe de nosotros muertos,
jamás descansaremos,
aunque florezcan
en los campos de Flandes,
las amapolas».
Cabe destacar que el hecho de lucir una amapola en la solapa (u otras partes del cuerpo) se realiza practicamente durante todo el mes de noviembre, siendo el día álgido de esta tradición el 11 de noviembre (Poppy Day), al ser la efeméride del Día del Armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial.