martes, 14 de agosto de 2018

Las bromas de la Expo 2008 que ahora pueden salir a la luz

Fue un fin de obras mucho más frenético de lo que pareció en su día. La crecida del Ebro, tras un mes de mayo con 22 días de lluvias, algo insólito en los 105 años anteriores, hizo que los operarios siguieran el 13 de junio de 2008 por la mañana instalando los triángulos de 120 formatos diferentes que recubren la fachada del Pabellón Puente de Zaha Hadid. Los plazos eran tan ajustados que el mismo Roque Gistau, presidente de Expoagua, indicó al personal de seguridad de la Casa Real que, si tenían que salir para que chequearan el recinto esa mañana, "avisara al Rey para que no viniera porque la Expo no se inauguraba". Pero la ceremonia se celebró, aunque de un modo muy distinto al que se había pensado. 


El espectáculo 'Iluminar', del francés Christophe Berthoneau, era el plan B. La crecida forzó la decisión, que se adoptó en los últimos días. De hecho, los invitados a la gala inaugural tenían asignados asientos en el frente fluvial y en el Palacio de Congreso, y estaban advertidos de que, en esta ocasión, el Ebro condicionaría el escenario final. Los fuegos artificiales iluminaron la Torre del Agua, un icono que vio limitada su altura para no superar los 94 metros de altura de las torres de la Basílica el Pilar.

En los 93 días que duró la Expo todos los días pasaban cosas, unas buenas, y otras no tanto. Días que pusieron a prueba los nervios del personal de protocolo, que consiguió que los 16 jefes de Estado, los 20 jefes de Gobierno y los 89 ministros que pasaron por Ranillas, en representación de más de un centenar de países, se fueran contentos. Solo hubo una queja, la de Lituania, porque una grúa manchó de grasa su bandera una de las veces en la que iba a retirarla. 

No hubo fallos con los himnos nacionales. Pero sí se solventó 'in extremis' una posible crisis a causa de las banderas. En el Día de Paraguay, estuvieron a punto de izar la bandera de El Salvador porque estaba mal empaquetada. Y se dieron cuenta cuando apenas quedaban siete minutos para la llegada de la delegación nacional. Dos miembros de protocolo corrieron al hotel Hiberus y, mientras uno pedía permiso, el otro iba 'birlando' la enseña. Un problema más: faltaban sus dos escudos. Regresaron corriendo al hotel y se llevaron la grapadora. El cierzo que soplaba en Zaragoza, y que impidió que la bandera ondeara por completo, hizo el resto. 

Son muchos los que destacan la asistencia de Mijaíl Gorvachov, el último líder de la extinta Unión Soviética, a la Expo 2008. Lo que pocos saben es que se quedó 'colgado' en un ascensor del Palacio de Congresos de Huesca, en uno de los actos que se celebró fuera de Ranillas. También cautivó Naruhito, el príncipe heredero de Japón, tanto que muchos le abrazaron. Pero él hizo gala de una extraordinaria paciencia y, como los japoneses le saludaron al modo tradicional, el cariño de los zaragozanos no acabó en un incidente internacional. 


Algunos países ponían sus condiciones. Lituania que trajo el agua de su país, y Kazajistán quería que parara el teleférico en su día nacional por motivos de seguridad. Solo desistió al conocer lo que tendría que pagar si lo hacían. El Congreso de Viena regula las relaciones internacionales y hay que tratar igual a todos los países, con independencia del tamaño que tengan. 

Aunque ya lo esperaban, los participantes de algunas comitivas internacionales se ponían enfermos en cuanto pisaban España. Sí hubo un caso crítico, el de un viceministro norcoreano que intentó curarse a base de vísceras de cerdo y acabó en el hospital bastante grave. Afortunadamente se salvó. 


No hubo tranquilidad ni siquiera en la ceremonia de clausura. Si el Ebro obligó a modificar la ceremonia de inauguración, el cierzo estuvo a punto de dar al traste con la de clausura. Apenas unos minutos antes del inicio del espectáculo pirotécnico, se logró la autorización para poder lanzar los fuegos artificiales. Y nadie se dio cuenta. Así que no es de extrañar que la mayoría de los responsables perdieran peso; algunos acabaron con diez kilos menos. 



lunes, 6 de agosto de 2018

Hay que entender la gesta de Carolina Marín...

Sí, de verdad, no se preocupen ni tengan cargo de conciencia. Para entender la gesta de Carolina Marín, hay que ser chino o asiático en general, pues en este continente el bádminton es, para que se hagan una idea, tan popular como el fútbol en España. Solo China cuenta con más de 100 millones de practicantes, de ahí que sea la gran potencia dominadora de este deporte, hasta el punto de llegar a rumorearse que dejaría de ser olímpico, pues sus jugadores y jugadoras copaban todos los podios. Claro que la cifra de chinos y chinas que juegan al bádminton se dobla hasta más de 200 millones en todo el sudeste asiático, de ahí que puede decirse que Caro es como una aguja en un pajar.


Pero si esto no es suficiente, sirva este otro dato para ayudar a valorar lo que ha logrado Marín: de los 23 mundiales de bádminton disputados, las chinas lo han ganado en 15 ocasiones, aunque ninguna lo hizo en tres ocasiones, lo que convierte a una española en la mejor de la historia. Han Aiping, Li Lingwei y Xie Xingfang, imbatibles en sus respectivas épocas, se quedaron en dos oros y una plata. 

En categoría masculina, solo ha conseguido esa cifra un jugador, Lin Dan, por supuesto chino, que sumó cinco cetros. Después, con tres, aparece como por arte magia una jugadora de Huelva con un talento natural para jugar a este deporte, una mentalidad para competir fuera de lo común y un entrenador, Fernando Rivas, que ha sabido pulir el diamante en bruto que vio cuando con 14 años la reclutó para el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid.

"Por edad y planificación, el objetivo de Carolina deberían ser los Juegos de 2020. No hay que acelerar el proceso", explicaba el mencionado Rivas en abril de 2014, es decir, antes incluso de que Marín ganara su primer Mundial. Evidentemente, el entrenador granadino no podía pensar que su pupila llegaría, no ya tan lejos, pues sí confiaba en ello, sino tan pronto. Cierto es que la media de edad ha bajado en el bádminton en los últimos 10 años. Por ejemplo, no hay jugadoras chinas de la edad de Carolina. Todas son más jóvenes y cada vez mejores técnicamente.

Hace 20 años era un deporte puramente físico y ahora ha mejorado mucho la técnica porque se han empezado a entrenar desde muy jóvenes, incluso con cinco años ya, y desde los nueve con gran intensidad. Son muchísimas horas de tecnificación, con una media de 40 horas semanales, pues solo descansan la tarde del sábado y el domingo. Y a ese tiempo hay que sumar las horas de fisio y de trabajo psicológico, que van aparte. "Mientras tú no te entrenas, hay un chino que se está entrenando", suele decir Fernando a sus pupilos. A los chinos no se les puede copiar porque siempre irías por detrás, por lo que tienes que evolucionar para ir por delante, precisamente lo que ha hecho Rivas. China no ha bajado su nivel, sino que el resto ha acelerado, de manera especial Japón, que hace años aplicó un plan para empezar a entrenar a los niños y niñas desde muy jóvenes.

Otro dato: de los 20 semifinalistas del Mundial disputado en la ciudad china de Naijing entre individuales, dobles, masculino y femenino, y mixto, la única representante europea era la onubense. De los finalistas, cuatro han sido de China, otros tantos de Japón, más una india y una española. Es decir, Pusarla Venkata Sindhu y Carolina Marín, las protagonistas de la final individual femenina. Es evidente que hace tiempo que Europa se le quedó pequeña a Caro, de ahí sus cuatro europeos: Kazán 2014, La Roche-sur-Yon 2016, Kolding 2017 y Huelva 2018. Sí, el último, disputado en su ciudad natal y en un pabellón que lleva su nombre.

Con solo tres títulos en los últimos dos años, los dos europeos correspondientes y el Super 750 de Japón de 2017, Marín necesitaba dar un golpe de efecto en el Mundial. La alta competición no espera a nadie, y en el bádminton hay demasiadas aspirantes, especialmente de ojos rasgados, como para vivir de los recuerdos. Hace un año, la japonesa Nozomi Okuhara la elimininó en los cuartos de final del Mundial disputado en Glasgow y le impidió el triplete tras haber ganado los de Copenhague 2014 y Yakarta 2015, pues en 2016 disputó los Juegos de Río, donde también se llevó el oro, precisamente en una final en la que derrotó a la india Sindhu.

En Naijing, la onubense llegó a octavos tras debutar ante la tailandesa Busanan Ongbamrungphan de una manera arrolladora (21-9 y 21-8). También ganó sin complicaciones a la japonesa Sayaka Sato (21-7 y 21-13), y ya en cuartos solo necesitó 31 minutos para deshacerse de la india Saina Newhal (21-6 y 21-11). Su rival en semifinales fue la china He Bingjiao, que protagonizó la gran sorpresa al derrotar a la númerouno del mundo, la taiwanesa Tai Tzu Ying, en tres sets (21-18, 7-21 y 21-13). Ernesto García, el tercer hombre del equipo técnico que Carolina ha tenido a su lado en China junto a Fernando Rivas, Anders Thomsen y el fisio Diego Chapinal, había analizado un sinfín de partidos de Ying, pues no en vano desde 2016 la española se ha medido cinco veces a la asiática y las cinco ha perdido.

Pero no, la rival no fue Tzu Ying, sino una china que, además, jugaba en casa. He Bingjiao ganó el primer set, aunque Marín puede con China entera y remontó para meterse en su tercera final. A las indias no se las considera asiáticas por su estilo de juego, ya que no devuelven todo, como hacen las chinas o las japonesas. El juego de Sindhu, su rival tras eliminar a la japonesa Akane Yamaguchi (21-16 y 24-22), le va mucho a Carolina, de ahí su papel de favorita.


A sus 25 años recién cumplidos, últimamente las cosas no le estaban yendo demasiado bien a Carolina, tanto a nivel personal como deportivo, aunque lo uno va ligado necesariamente a lo otro. Siempre se ha dicho que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse, pero cuando hay talento y una mentalidad tan competitiva como la suya, era cuestión de tener esa paciencia que le pedía Fernando Rivas para que la mejor versión de la onubense fluyera con la madurez que dan los años y tener a tu lado un incansable grupo de trabajo en el CAR de Madrid.

Después de 'independizarse' en julio del año pasado, hace unos meses Carolina decidió volver a la Residencia Blume y ocupar la habitación número 205, a la que llegó con 14 años y en la que una imagen suya colgada junto a la puerta recuerda que allí se forjó una campeona olímpica y ahora también tres veces campeona del mundo. Físicamente, Carolina es capaz de jugar un bádminton más propio de hombres que de mujeres. Tácticamente, Rivas se ha visto obligado a buscar alternativas, cambiar o reajustar algunos aspectos de su juego, pues lógicamente las rivales habían encontrado cómo neutralizarlo y el factor sorpresa cada vez costaba más. "Para mí, esta medalla es muy especial, después de pasar un tiempo complicado", comentó la jugadora en Naijing. "Gracias a todo mi equipo por creer siempre en mí y por hacerme creer a mí misma, en que puedo ganar otro campeonato del mundo", añadió.

Dadas las excepcionales circunstancias, creo que Fernando me perdonará la indiscreción. Cuando el sábado le escribí para felicitarle por el pase a la final, justo se conoció que la rival de Carolina sería Sindhu. Aproveché para pedirle un pronóstico y la verdad es que ni lo esquivó ni tampoco lo dudó: “Ganamos”, escribió al instante. Para añadir: “2-0”. Y así fue. Fernando estaba convencido de la victoria de su pupila, quien, después de ir perdiendo 11-16 en el primer set, fue capaz de remontar con un parcial de 31-13, es decir, hasta 18 puntos de diferencia, para ganar con una contundencia solo al alcance de una jugadora con su mentalidad, además de su físico y su juego, por supuesto.


Carolina Marín es lo más parecido a Rafa Nadal en versión femenina. De hecho, me atrevería a decir que ambos son ya los dos mejores deportistas españoles de la historia. Rafa es un ídolo y una referencia para Caro. Zurdos, incansables, capaces de sobreponerse a situaciones límite, con una confianza ciega en sus posibilidades, sin dar nunca una bola o un volante por perdido. Normal que la onubense también muerda los trofeos, en su caso medallas de oro. Hasta en eso le ha inspirado Nadal, aunque Marín también muerde en la pista. "Si te cogen del cuello no te sueltan, son como serpientes", comentó en cierta ocasión sobre sus rivales asiáticas, a las que intimida con su mirada intimidatoria y sus ya famosos gritos cada vez que logra un tanto. Unos gritos que ya son de leyenda en el bádminton mundial. 

Fuentes: ElConfidencial.com y Google Imágenes.

sábado, 14 de julio de 2018

¿Qué fue de los iconos de la Expo Zaragoza 2008?

Algunos símbolos de la Expo aún esperan ser reivindicados, mientras que otros se vendieron al mejor postor o, en el peor de los casos, se les ha perdido la pista. Se dijo que se haría un museo con todos ellos, pero no ha fructificado.


La cabeza de serpiente del Circo del Sol

Se dijo que se reutilizaría para el desfile del pregón de las fiestas del Pilar, pero se hizo ademán de sacarla hace unos años y se olvidaron de ella. En 2010, el reptil sí presidió en la entrada de Vía Univérsitas el Parque de los Insectos que en aquella ocasión se ubicó en el parque Delicias. La serpiente del Circo del Sol está en almacenes municipales, si bien ‘el lector’ de la cabalgata sí formó parte de una reciente exposición en la Sala de la Corona del Pignatelli el día de San Jorge, con la que la DGA celebraba los diez años de la muestra.


Los pingüinos del Iceberg

Suelen protagonizar algunas muestras puntuales nostálgicas de la Expo. Del espectáculo Iceberg se rescató el ojo y la pestaña del gigantesco rostro que giraba en el escenario. También se salvó el camión que salía por la boca y tres pingüinos de los que se lanzaban al Ebro. Alguno de ellos se ha dejado ver en el Acuario, en las oficinas de Turismo o en el Instituto de Tecnología. Al menos tres de estos pingüinos se guardan en un almacén propiedad de Expo Empresarial, si bien también los hay en casas particulares porque los zaragozanos los pescaban al caer al río.

El brillo de las teselas africanas

Supuestamente servirían para decorar la fachada del centro de arte y tecnología de la Milla Digital. Pero no. El pillaje pudo con esta estructura y cuentan que la noche de la clausura de la Expo muchos trabajadores arrancaron y arramblaron con las teselas leds «como si fueran trocitos del muro de Berlín». La tecnología y a la iluminación de última generación hacía que se crearan paisajes cambiantes de la sabana africana y, como curiosidad, cabe citar que la ficha más sustraída (y más repuesta) durante la Expo fue la numerada como K2, que dibujaba unas montañitas.


La gran escultura de bidones

Decenas de bidones y garrafas colgaban de lo alto del Faro conformando una singular escultura que –se dijo– se reciclaría en otro espacio público. De momento, algunas de las botellas se conservan en el interior de uno de los cacahuetes, el denominado edificio Ebro 5, donde se encuentra el mayor almacén (que aún requiere de una exploración a fondo) de objetos la Expo. Allí están algunas garrafas del Faro pero parece que el ramo gigante de botellas (que colgaban a una altura de 22 metros y simbolizaban la necesidad de agua potable) se deshizo tras concluir la muestra.

Las frutas hinchables del pabellón de Aragón

Uno de los secretos mejor guardado es el paradero de las frutas y hortalizas que iluminaban enhiestas el cielo de Ranillas. Es un secreto o un misterio, porque su ubicación es tan incógnita como incierta. Algunas fuentes apuntan a que permanecen en un almacén de la DGA en el polígono de Cogullada y otras a que pueden estar embaladas en el depósito de cachivaches de la Expo que existe en edificio Ebro 5. Eso sí, los hinchables exigían que se plegaran con mucho tino para preservar sus estructuras. Las 17 piezas hiperbólicas (cebollas de Fuentes, melocotón de Calanda, cerezas de Bolea...) eran obra de Quim Güixá y no se han vuelto a ver desde 2008.


Los coloridos topos del parasol

Los topos azules y amarillos de la que fuera pérgola textil que cubría la entrada de la avenida de Ranillas iban a ir a la basura. La asociación del Legado Expo los recogió y los regaló a los interesados a través de su página web. El Ayuntamiento decidió a finales de 2012 cambiar el inmenso parasol y sustituirlo por una nueva pérgola, con otra estética y concepto. Con diseño de Isidro Ferrer, se trata de lonas de tela inspiradas en una cubierta de cañizo con el nombre de los países que participaron en la Expo.


El maquetón zaragozano

La magna maqueta con toda la ciudad al detalle que se podía ver en el pabelló de Zaragoza (¡y que costó un millón de euros!) luce en el ‘hall ‘ del Ayuntamiento. Todas las piezas estuvieron dos años y medio desmontadas y guardadas en un depósito municipal. No era fácil buscarle una nueva ubicación porque la maqueta tiene 15 metros de largo por 6,7 de ancho. Lo mejor es que se ilumina en diferentes colores destacando los atractivos y edificios importantes de la ciudad.

Collares, pines y quincallas varias

Llaveros, pines, carpetas, mochilas, fundas de móvil, e incluso galletas y café fueron algunos de los artículos que se vendieron dos semanas después del cierre en un mercadillo de objetos procedentes de los diversos pabellones. Se celebró a los pies de la Torre del Agua y causó gran expectación entre los trabajadores del recinto y los cazadores de recuerdos. Piezas parecidas reaparecen después en casetas ‘regionales’ de las fiestas y ferias como las de Navidad o las Tres Culturas.

Los cientos de banderas

Las banderas de los 106 países y 19 comunidades autónomas participantes se subastaron. Hubo cuatro juegos de banderas que se cambiaban cada 20 días (de noche con grúas) porque el cierzo las estropeaba. También hubo dos enseñas gigantísimas, una del BIE (Oficina Internacional de Exposiciones) y otra de España, que tenían 25 metros cuadrados cada una y que se colocaban en las grandes citas en el palacio de Congresos. Por difícil que parezca dada su enormidad (como un minipiso de los que se promocionaban entonces) se les ha perdido la pista.


Las obras de arte de los creadores de la tierra

En la cuarta planta del pabellón de Aragón podían verse el Bronce de Botorrita, la Virgen de Iguacel o, por citar un ejemplo más contemporáneo, un óleo con el que Antonio Saura. Todas estas piezas volvieron a sus propietarios tras la muestra, ya que eran préstamos temporales. Las obras de vanguardia que se escondían en los pilares de la primera planta eran propiedad de los artistas y el Gobierno de Aragón, al concluir la Expo, no las adquirió. Entre otras, se exhibían creaciones de Javier Codesal, Bernardí Roig y Baltazar Torres. También la instalación ‘Sueños azules’, del artista Ricardo Calero, de la que fueron sustraídas más de cien ‘lágrimas’ de cristal.

Las cestas de la telecabina

La telecabina de la Expo debía sobrevivir a la cita internacional y funcionar durante 25 años como recurso turístico de Zaragoza, pero dejó de girar hace más de ocho años por sus elevadas pérdidas. En mayo de 2015 comenzaron a desmontarse las cestas (los postes siguen) con la intención de preservarlas hasta su traslado a alguna estación de esquí. Los propietarios de esta infraestructura, Aramon, y la empresa que la fabricó, Leitner, buscan un complejo invernal que se interese por el telecabina. Tras la Expo se esperaban unos 190 000 viajes anuales pero apenas se alcanzaban los 35 000.


El Greco de la Santa Sede

‘El bautismo de Cristo’, el último cuadro que pintó el Greco antes de morir, se exhibió durante tres meses en el pabellón de la Santa Sede. Cedido por la fundación Casa Ducal de Medinaceli, a la que pertenece la obra fechada entre 1612 y 1622, fue tratado entre algodones y constantemente custodiado. Tras la Expo, con una escolta de seguridad, volvió por carretera hasta el lugar donde se expone habitualmente: la iglesia hospital de Tavera, un municipio de la provincia de Toledo. En Ranillas este cuadro y otras obras atrajaeron a 453 168 visitantes.


Una maqueta para El Faro

No es tan pequeña (está a escala 1:40) y se eleva sobre una base de piedras que quieren simbolizar a todas las organizaciones que trabajaron en ese espacio. El escultor Fernando Nácher (con experiencia como docente en el taller de cerámica de Muel) completó la maqueta del emblemático pabellón el Faro, que fue el punto de encuentro del comercio justo y las oenegés en la Expo. El edificio con forma de cántaro o botijo de barro fue obra del arquitecto Ricardo Higueras y se destruyó tras la muestra.


La plaza temática Sed se reinventa en Valladolid

No deja de asombrar que el mejor paradigma de la buena gestión de la post-Expo se encuentre... ¡en Valladolid! Zaragoza decidió malvender el pabellón Sed, que se ha transformado en la ‘Cúpula del Milenio y se ha convertido en icono pucelano. Por apenas 12 000 euros y aduciendo que en el frente fluvial no se podía mantener por las crecidas del río, se perdió una plaza temática, al tiempo que sus gemelas, Agua Extrema o El Faro, sucumbían bajo la piqueta. Con alguna reformita, a orillas del Pisuerga luce como nueva.

El sino de los regalos oficiales

Zaragoza fue la sede pero España era el país organizador de la Expo, por lo que los regalos oficiales se llevaron todos a Moncloa. Los países africanos acostumbraban a regalar figuritas de animales; los europeos, cuadros y libros; los americanos, artesanías y telares; mientras que los árabes obsquiaban objetos de marfil o con dorados, eso sí, de menos de 125 dólares, porque tal era la norma. El libro de honor con todas las dedicatorias traducidas también está en Madrid.

Otros sueños que se frustraron

Cuando la gran verbena de Ranillas tocaba a su fin (el 14 de septiembre), hubo no pocas voces ciudadanas que pedían que se prolongara hasta el Pilar. Aquello fue imposible como fue también celebrar en 2014 ExpoFloralia en Las Fuentes (ExpoNabo para los amigos) que proclamaba Belloch a los cuatro vientos para arreglar la orla este. Mucho más cerca estuvo la capitalidad cultural europea del 2016, aunque finalmente fue San Sebastián la que se llevó el gato al agua.

Fuentes: Heraldo.es y archivo fotográfico de Heraldo.

jueves, 14 de junio de 2018

10 años de la Expo Internacional del Agua de Zaragoza

Para muchos, puede resultar algo lejano y hasta desconocido, pero su papel en la transformación de Zaragoza fue trascendental. Podría decirse que histórica a tenor de la revolución urbanística y social que trajo consigo.  


La celebración de la Exposición Internacional de 2008 hizo posible proyectos reivindicados durante décadas, como la conclusión de los cinturones de ronda y la autovía Mudéjar, la multiplicación de puentes y pasarelas sobre los cauces y algo impensable hasta entonces, como la recuperación de las riberas del Ebro, Huerva y Gállego y la conversión del meandro de Ranillas en el nuevo pulmón verde y administrativo de la ciudad. Si se cuantifica en dinero, más de mil millones de euros de inversión pública, pero también llevó aparejado intangibles como la pacificación del tráfico en el centro y la apuesta por la bicicleta como medio de comunicación sostenible. También se construyó una terminal en el aeropuerto de Zaragoza por la que pasan más de 458 000 viajeros al año sin que muchos de ellos caigan ahora en la cuenta o recuerden que hizo falta celebrar un evento internacional para jubilar las viejas instalaciones que se remontaban a la época franquista.

Su influjo también se percibió en la propia oferta turística de la ciudad, con una fuerte inyección privada para renovar y multiplicar las plazas hoteleras existentes y también pública para poner al día o ampliar equipamientos como el Paraninfo y el museo Pablo Serrano. También se dotó a la ciudad de un acuario fluvial que es una referencia nacional.

Este legado sería impensable sin la organización de la cita de 2008, que sirvió de catalizadora para saldar buena parte de la deuda histórica del Estado con la capital y catapultarla en la esfera nacional. Eso sí, se pinchó en las aspiraciones de atraer visitantes internacionales, tanto al recinto expositivo como en la posterior etapa postexpo. De hecho, en el verano de 2008 pasaron por el recinto de Ranillas 5,5 millones de visitantes, 1 millón menos de los previstos inicialmente. Y ahora hay más turistas extranjeros que visitan la ciudad, sí, pero no en las proporciones que se ambicionaban hace una década gracias al tirón de imagen de un evento internacional.


Todo esto fue posible porque las administraciones y la sociedad civil impulsaron un plan de acompañamiento a la Expo cargado de actuaciones en la capital. Todas ellas sumaban una estimación de inversiones aún mayor, hasta alcanzar los 1349 millones. En el listado se incluyeron las infraestructuras anteriormente mencionadas, pero también la línea de cercanías Casetas-Miraflores que se inauguró días antes de la muestra, el tranvía, proyectos de abastecimiento de agua, el complejo Aragonia, la Ciudad del Agua de Ejea o la fallida segunda estación del AVE que se dejó a medio construir junto a la Feria de Muestras.

Los urbanistas destacan como uno de los pilares del legado de 2008 el plan de riberas, que permitió dotar a la ciudad de medio centenar de kilómetros de paseos verdes a lo largo de los tramos urbanos de sus cauces. El exalcalde, Juan Alberto Belloch, siempre destacó que, con el presupuesto ordinario municipal, se hubieran necesitado 30 años. «Se llegó a la conclusión de que la forma de arreglarlo era una Expo», declaró en su inauguración oficial, el 10 de junio de 2008, cinco días antes de que el recinto de Ranillas abriera sus puertas al público.

Para hacerse una idea del alcance, se llegaron a invertir 350 millones de euros si se incluye la reconversión del meandro de Ranillas en un gigantesco parque dotado de servicios y el azud del Ebro. El nuevo pulmón verde, de 125 hectáreas giró la ciudad hacia el río, que se ha consolidado como un un eje de centralidad urbana, especialmente para el ocio familiar en una ciudad que hasta ese momento vivió de espaldas al Ebro.

La intervención también fue de calibre en el capítulo de las comunicaciones. No solo por el cierre del tercer y cuarto cinturón, sino por la urbanización de los viales del barrio del AVE, la transformación de los accesos de la A-68 en avenida urbana, el vial norte del Actur, la adecuación de la autovía de los Pirineos o el paso inferior sobre la rotonda de la MAZ, en la salida hacia Huesca.

Este impacto urbano es precisamente la principal fortaleza destacada en un informe monográfico sobre la Expo que hizo el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) un año después de su clausura. «Contribuyó a la renovación de la imagen de la ciudad a causa de las obras arquitectónicas y monumentales, nuevos trazados urbanísticos, mejora de las comunicaciones entre barrios y rupturas de barreras urbanísticas que los separaban entre sí y nuevos espacios públicos de bienestar y ocio», detalló.

Igualmente incluyó la conversión del Ebro «en eje vertebrador de la ciudad», la finalización, de infraestructuras pendientes, los nuevos equipamientos deportivos y de ocio y, especialmente, las más de 200 hectáreas de zona verde que se recuperaron para la ciudad con la intervención en las zonas colindantes a las riberas.

El CESA también aludió a importante intangibles que siguen vigentes una década después, como es la elevada respuesta y consolidación del movimiento de voluntariado. Igualmente destacó el efecto aglutinador que tuvo la Expo, convirtiéndose en un «claro vehículo de unidad, de integración y de incremento de la conciencia colectiva».

Los cálculos sobre el impacto aún son mayores para la Fundación de Economía Aragonesa (Fundear), que estimó un año después de la clausura que Zaragoza y su entorno recibieron hasta 2.600 millones en inversiones y beneficios.

Semejante inversión económica se tuvo que hacer en un tiempo récord, especialmente lo que concierne a la transformación del meandro de Ranillas en un complejo de pabellones de 25 hectáreas rodeado de un parque equipado. Solo hay ver las imágenes aéreas de 2005 para ver como un paraje de huertas se convirtió en un pulmón verde y en un nuevo centro de ocio y trabajo.


De ello se encargó el equipo de Expoagua, que además logró cerrar el evento internacional con un déficit del 0,8%, muy lejos de la desviación de Sevilla, que llegó al 134%. El que fuera director de Recursos y Medios de Expoagua, José Luis Murillo, recuerda que hubo cientos de adjudicaciones de todo tipo «sin una sola comisión o duda al respecto». Y apunta que se contrataron a 2000 personas en 2 días para atender a los visitantes de la Expo un mes antes de la apertura sin que hubiera incidencias. Murillo también incide en el cambio que supuso para la ciudad en cuestiones que ahora no se aprecian por formar parte de la vida cotidiana. «Ya no recordamos lo lejos que estaba el Actur de la estación del AVE», señala en alusión a la aportación que supuso cerrar el tercer cinturón por Ranillas con el puente del Tercer Milenio.

Los portavoces de la Asociación Legado Expo, Juan Ibáñez y Miguel Ipas, subrayan precisamente como uno de los principales legados la transformación de la movilidad en la ciudad. «Los dos cinturones y los puentes permitieron peatonalizar parte de la zona histórica y reducir ostensiblemente el espacio para los vehículos en el centro al poder desviarse el tráfico», apuntan.

Atrás quedan los tiempos en los que había que cruzar la parte histórica para comunicar las dos márgenes de la ciudad o para salir o entrar procedente de Huesca por el Mercado Central. La avenida de César Augusto era un verdadero embudo viario hasta que el tranvía se convirtió a partir del 2012 en el único medio de transporte con derecho a circular en esta arteria. Ibáñez e Ipas también recuerdan que el servicio municipal de alquiler de bicicletas, Bizi Zaragoza, echó a andar al calor de la Exposición Internacional. «Ese cambio de cultura en la movilidad empezó en 2008», añaden. 

Los datos confirman este cambio exponencial. Cinco años antes de la Muestra, la capital contaba únicamente con ocho tramos de carril bici que sumaban 12 kilómetros, pero se dispararon gracias a los que se construyeron en el tercer cinturón o las riberas. La red no ha dejado de crecer desde entonces y ahora se extiende a lo largo de 131 kilómetros. Sus últimas incorporaciones, las del paseo de Sagasta y la avenida de Gómez Laguna.

Una de las zonas conectadas, como no podía ser de otra forma en una exposición dedicada al agua y el desarrollo sostenible, es la zona de Ranillas. Su reconversión en parque empresarial se tuvo en cuenta cuando se diseñó el recinto de pabellones, lo que permitió una rápida transformación y ajustar la factura en la medida de lo posible.


Pese a la galopante crisis económica que frustró buena parte de las operaciones ya firmadas con empresas, la realidad es que más del 75% de la superficie comercializada ya está ocupada y que cerca de 3000 personas acuden a diario a trabajar. Eso sí, se tuvo que recurrir a trasladar sedes oficiales para dar vida al recinto. La más importante, la Ciudad de la Justicia, a la que siguieron la Consejería de Educación y múltiples organismos públicos. En total, se han implantado casi medio centenar de organismos y empresas.

El que fuera presidente de la Expo, Roque Gistau, consideró en plena recesión, en 2010, que harían falta diez años para llenar el recinto, aunque aún se está lejos de lograrlo y nadie se atreve a ponerle fecha. Pero como el resto de implicados, reconoce que la transformación que sufrió la ciudad fue histórica y no hubiera sido posible sin la Muestra Internacional.

Fuentes: Heraldo.es y archivo fotográfico de Heraldo.

martes, 22 de mayo de 2018

Isaac Peral, el Tesla español olvidado por una traición

Isaac Peral y el submarino. El submarino e Isaac Peral. Es imposible pensar en el inventor cartagenero sin hacerlo también en su creación. A pesar de ello, la historia que hizo posible la fabricación del vehículo, repleta de adelantos tecnológicos y tejemanejes políticos, ha caído en el olvido. Ahora, un libro publicado por un descendiente del marino pretende arrojar algo de luz sobre esta innovación patria.

La relevancia de Peral es comparable a la de Tesla, solo que la figura de este último ya se revindica mientras que el español permanece olvidado”, asegura a Teknautas el autor de 'El submarino Peral: de la gloria a la traición' (Ágora, 2015), Javier Sanmateo. Este investigador especializado en los entresijos históricos que rodean el origen y la invención del submarino moderno sabe de lo que habla: como bisnieto del cartagenero ha tenido acceso a documentos familiares que, sumados a sus propias pesquisas en bibliotecas y archivos, le han permitido escribir varios libros sobre la materia.
En el libro, Sanmateo no solo defiende la importancia que supuso su antepasado para la historia de la ciencia, sino su papel imprescindible durante la revolución industrial. Además, denuncia las conjuras urdidas contra Peral para hundir el proyecto del submarino, intentos que tuvieron un éxito intermedio: aunque el arma vio finalmente la luz, el inventor no obtuvo el reconocimiento merecido.



Adelantado a su tiempo

Isaac Peral (1851-1895) fue teniente de la Armada a la vez que científico e inventor. En 1885, consciente de la debilidad naval de España, informó al ministro de Marina de la posibilidad de desarrollar un arma submarina como defensa ante posibles ataques.

El 'Peral', botado en 1888, se diferenciaba de los toscos intentos anteriores por su propulsión eléctrica. El submarino contaba con dos motores de 30 CV, “los primeros de tal fuerza construidos en el mundo”, y cinco más auxiliares de menor potencia. El vehículo contaba también con un lanzatorpedos y un sistema para mantener la profundidad de forma automática, ambos con diseño de Peral. Para Sanmateo, sin embargo, la clave se encuentra en la naturaleza eléctrica del invento, adelantado a su tiempo si se compara con el resto de motores. “Se trata de la primera máquina importante accionada por un motor eléctrico”, escribe el autor. A Sanmateo le gusta comparar el submarino de su antepasado con el Benz Patent-Motorwagen, el primer vehículo con motor de combustión interna de la historia. Además, Sanmateo defiende que Isaac Peral es el único inventor del submarino moderno. El 'Ictíneo' botado por Narciso Monturiol en 1859, casi 30 años antes que el 'Peral', "jamás" llegó a navegar por debajo de la cota periscópica. Según asegura, todo quedó en un "absoluto fracaso" con tecnología "obsoleta" en el que los propios inversores terminaron por reclamar su dinero a Monturiol.

Peral y Google

Decir que Peral inventó el submarino no hace mérito a todas las tecnologías que tuvo que diseñar para que esta arma funcionara, desde los motores a la letrina. Pero el ingeniero no se limitó a su vehículo. “Es sin duda uno de los máximos exponentes de la ciencia española del siglo XIX”, afirma Sanmateo, que asegura que existen en España siete registros de patentes con su nombre. El acumulador Peral fue una de estas patentes, una especie de pila que resultaba esencial para el funcionamiento del submarino. Durante los años siguientes, el inventor mejoró su creación, interesado por el aprovechamiento de la energía eléctrica. Así, en la calle Mazarredo, Peral construyó su fábrica de acumuladores, “la primera de España y probablemente del mundo” con estas características. Según Sanmateo, todas las centrales eléctricas del país hicieron pedidos.

El final de la fábrica llegó con la inesperada muerte de Peral a los 43 años. Sanmateo explica cómo la fábrica fue vendida por los albaceas del testamento a la casa Tudor, dejando sin el único medio de vida y por lo tanto en la ruina a la viuda e hijos del inventor. En este sentido, el investigador sospecha que el acumulador del murciano pasó a formar parte de esta empresa extranjera. Curiosamente, el edificio de la calle Mazarredo sigue siendo un lugar consagrado a la investigación tecnológica: la fachada restaurada alberga en su interior el Google Campus, dedicado al emprendimiento. En un muro, una placa colocada a petición de Sanmateo homenajea a Isaac Peral.



De la traición al olvido

Dos años después de la botadura, en 1890, el Gobierno desestimó el proyecto de Peral, pese a que se había adelantado 15 años a las demás potencias de la época. Irónicamente, España no volvió a ver un submarino hasta 1916, una década después de que el resto de armadas tuvieran un arma como esta.
Sanmateo focaliza el rechazo a Peral y a su submarino en la figura del 'maléfico' Basil Zaharoff, empresario de armas de origen griego (quien, por cierto, aparece en la aventura de Tintín 'La oreja rota'). El investigador enumera las estrategias del negociante para impedir el éxito de Peral, desde sabotajes y boicots a sobornos y tráfico de influencias. La mayor parte de 'El submarino Peral' se centra en relatar esta conspiración destinada a beneficiar al propio Zaharoff, proveedor del ejército español cuyos ingresos podían verse afectados por una flota de submarinos. En ella participaron políticos, empresarios y periodistas de la época, cuyo resultado fue la caída en desgracia del militar cartagenero. Peral se dio de baja en la Armada en 1892, condenado al ostracismo por su empeño en sacar adelante un submarino que consideraba necesario para garantizar el futuro del país. En 1898, España era vapuleada en una guerra hispano-estadounidense cuyo desenlace bien pudiera haber sido distinto de haber contado con la presencia de submarinos. Más de un siglo después, la familia del inventor lucha por poner a Isaac Peral en el lugar que le corresponde en la historia como científico, pionero e inventor.